‘Nothing but the beat’, lo último de David Guetta | Cultura

Relajado, pensativo o melancólico, David Guetta no deja de sonreír. Tampoco a la hora de hablar. Aunque sea en un lenguaje que no es el suyo, como el español. Ayer lo hizo delante de una pequeña multitud en un hotel céntrico de Madrid para la presentación de su nuevo disco, Nothing but the beat, que saldrá a la venta el próximo lunes 29 de agosto.

Con su habitual look de chupa, camiseta y vaqueros, eldiscjockey francés de 44 años ofreció una escueta porción de lo que será su siguiente álbum, compuesto por un doble CD de 13 temas junto a otros artistas y 10 de electrónica más próximos a sus orígenes. Tres años después de su éxito con One love, el afamado productor musical sigue contando con artistas conocidos como Usher, Will.i.am o Cris Brown.

«Mi próxima actuación debería ser en el espacio», señaló, «porque este disco parece hecho para aliens«. Y remarcó que su mayor ambición no es vender más o cosechar números uno: «Quiero que mi música se respete, como el hip hop, el rock o el pop». Otro de sus objetivos, según dijo con su tono alegre, es «enseñar a la gente a disfrutar». También sostuvo que en su vida privada -fuera de los baños de multitudes, en los que se desenvuelve con sobrada holgura- es idéntico a como lo es en su papel público. «En mi familia todos estamos en el barco de la música», por lo que dice resultarle más fácil conciliar su profesión con su intimidad. «Las personas normales le cantan una canción a sus hijo antes de irse a dormir. Yo pincho percusión», reconoció con un solvente castellano.

Antes de la presentación del elepé se proyectaba un documental del mismo nombre, Nothing but the beat, donde se muestra por primera vez la trayectoria del ganador de un premio Emmy: desde los bares undergrown hasta los espacios de masas. En él aparece durante su primera gira por Reino Unido y en alguno de sus templos -como Ibiza- donde David Guetta reúne a miles de devotos de sus mezclas. Como el clásico «Hello, I’m Johnny Cash» del cantante estadounidense, el nombre de David Guetta viene precedido por el de la ciudad donde actúa y continuado por un largo aplauso. Se le puede ver en constante sintonía con su público, viviendo el espectáculo encima del escenario y mostrándose nervioso antes de cada aparición. En el documental define su música como un puente entre dos culturas -la estadounidense y la europea- y entre dos estilos, como el hip hop y el house.

Sin olvidar sus orígenes

El filme relata también su empeño desde pequeño por ser dj: «Se lo dije a mi maestra, que estaba muy preocupada por mí, y me dijo ‘búscate algo con lo que te puedas ganar la vida». Junto a sus declaraciones aparecen personalidades de la música como el rapero Snoop Dog o el también dj Norman Cook, más conocido como Fatboy Slim.

Guetta sabe manejar a la perfección su faceta mediática y su innegable capacidad para el márketing, como demostró ayer ante una audiencia formada, en su mayoría, por jóvenes. La música, atronando desde antes de su llegada, movía a muchos de ellos a marcarse unos bailes en la sala. La devoción por el que es considerado el mayor productor y pinchadiscos mundial se palpaba en cada uno de los asistentes. Javier Pascual, un chico de 15 años, lo resumía así: «Su música te da mucha energía y es una fuente de inspiración para expresarte bailando. Sirve para todo: para cuando estás triste y para cuando quieres irte de fiesta». Hay que reconocer que con su mesa de mezclas este ídolo de masas hace bailar al mundo.

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