No siempre piensas en tu pareja cuando te acuestas con ella | Blog Mordiscos y tacones

No conozco a una sola persona a la que no le ocurra. Si tuviera que definirlo, diría que es una travesura. Algo así como una chiquillada que hace que hace que, estando en la cama con tu pareja, metida en faena, tú desconectes y te imagines haciéndolo con otro. Elijan. Cualquiera puede ser la persona en la que piensen. Entiendo que si acaban de conocer a quien está en faena pongan toda la atención en aprender cómo reacciona cuando pasan la lengua, justo, por ese sitio. Pero, apuesto las dos manos a que si con quien duermen es alguien con quien llevan tiempo, se permitirán el lujo de, cuando encarte, desconectar e imaginarse con quien les dé la gana.

Qué menos.

 

Malo no es. No puede serlo. Ninguna fantasía sexual lo es, y la necesidad de escapar de los brazos reales que nos abrazan para llevarnos a donde queremos es sano. Arola Poch, psicosexóloga sitúa la alorgasmia, que así se llama, en la categoría de cualquier otra fantasía sexual. “Hay gente que se preocupa mucho cuando, al fin y al cabo, estar con alguien no implica perder el deseo que otras personas puedan provocarte. Y el deseo que se nos canaliza hacia allá, hacia pensar en otra persona, puede ser bueno. Como todas las fantasías sexuales, puede venirnos muy bien en ese momento”.

Sin embargo, hay quien no traga. Hay a quien le parece una ofensa que si están con la cabeza entre tus piernas, a ti se te ocurra no pensar en que la lengua sea suya. «Hay personas que no pueden admitir que su pareja pueda pensar o fantasear con otras personas porque lo consideran una infidelidad, señala Marta Ibáñez, psicosexóloga y terapeuta de parejas, acostumbrada a lidiar con muchos ataques de cuernos. «Creen que solo pensar en poder tener sexo con otros implica hacer lo posible por tenerlo. Y desarrollan toda una paranoia de celos que complica mucho la relación».

Pero ¿nos lo contamos? Arola Poch, reconoce que en su consulta el tema sale. “Por un lado está el que lo piensa y llega a plantearse por qué ocurre esto. Hay personas que lo viven mal desde su experiencia y en el momento en el que se comparte con la pareja, le pasa ese malestar al otro. El sexo es algo para disfrutarse, para aprender, para experimentar, pero nos han inculcado una serie de parámetros que nos lo impiden. Parece siempre que el sexo debe ajustarse a determinadas normas y criterios y en el tema de las parejas parece que estemos obligadas a que nuestro deseo solo sea hacia ellas”.

 

A Carmen le entra la risa nada más empezar a hablar del tema. Mitad porque le avergüenza reconocer lo que opina, mitad porque da por hecho de que es obvio que suceda. “Llevo 13 años con el mismo. Lo quiero con locura. Me encanta el sexo con él. Pero solo faltaba que cada vez que nos acostamos, que son muchas, tuviera que concentrarme solo en que pueda ser él. Pues a veces, no me da la gana”. Carmen reconoce que es una manera de sentir que puede conseguir a quien quiera. Y se siente bien pensando en que pueda acostarse, en su caso, con Gerard Butler. «Imaginarme con semejante maromo que, en ese momento, me conoce tanto como para saber exactamente lo que quiero, me hace sentir inmensamente poderosa. Puede que sea mi marido el que esté. Pero yo quiero creer que es el otro. Y no pienso renunciar a ese subidón de adrenalina por mucho que se enfade Jacobo cuando lea esto. ¡Que espero que no!»

 

Esta fantasía, como todas, nos excita. La materializamos inconscientemente por eso: porque buscamos aquello que pueda aumentar nuestra excitación (Gerard Butler a Carmen la pone muy cachonda). Y dejamos que nuestra mente lo alcance y nos gratifique. Como esos orgasmos que le provoca Jacobo a Carmen, pero que ella imagina que se los logra otro. Hay parejas a las que les excita compartir esa información porque informan de su excitación a su pareja. Y eso es muy bueno. “Hablar de lo que más placer te reporta hace que tu pareja conozca tus secretos de alcoba. Qué mejor para una pareja que disfrutar aún más”.

 

Según el portal Gleeden, especializado en poner en contacto a adultos con pareja infieles, desde que empezó el confinamiento por coronavirus, la plataforma ha experimentado su crecimiento récord: un 160% más de conexiones y altas. Si tenemos en cuenta que la mayoría de sus usuarios no pueden llevar a cabo sus encuentros por motivos obvios, ¿creen, de verdad, que cuando tienen sexo con sus parejas piensan siempre en ellas?

Lee más: elpais.com


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