No hay alternativa

El principal componente del precio de una acción es el beneficio actual, al que se le suma su evolución prevista, actualizada a una tasa de descuento que refleje las diferentes primas por riesgo. De ahí que históricamente se observe una relación positiva entre la variación del beneficio del año corriente y de los próximos con la de la cotización de la acción. Pero hay momentos en los que esta relación se rompe. 2020 se ha convertido en una de las excepciones más destacadas. La revalorización anual del MSCI ACWI (el índice que incluye la totalidad de mercados bursátiles) fue del 16%, pero la caída de los beneficios ascendió al -18%. Una combinación inédita que tiene como consecuencia un destacado repunte de uno de los ratios de valoración bursátiles más utilizados: el PER (que se obtiene dividiendo la capitalización entre los beneficios). Este ratio se ha disparado hasta la zona de 25 veces, lo que supone una cota muy por encima de su media histórica (16 veces).

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