Ni viejo ni malo, nuevo y bueno

En Les Corts valencianes ha empezado el trámite de los últimos presupuestos de esta legislatura y algunos consellers terminan sus intervenciones despidiéndose, por si son las últimas cuentas que vienen a presentarnos. La proximidad de nuevas elecciones se palpa en el ambiente. Elecciones locales, autonómicas, europeas y ya veremos si también nacionales, lo que haría que en las mesas electorales se acumularan innumerables urnas donde meter una papeleta. Un desafío logístico y organizativo, pero también un ahorro considerable además de una reducción de campañas electorales que mucha gente agradecería. Está siendo esta una legislatura atípica por la irrupción de nuevos partidos en el panorama político valenciano. Personas que desde la sociedad civil hemos dado el paso a la política gracias a los votos de muchas otras. La clase política hacía mucho que había desconectado con la realidad valenciana y los valencianos, a su vez, habían perdido la confianza en los políticos. Algunos hemos llegado para trabajar por y para los valencianos y para recuperar la dignidad de nuestra clase política. Casi cuatro años que nos han servido para conocer un entorno tan extraño y particular, para acumular experiencia al mismo tiempo que nos poníamos manos a la obra en el objetivo de regenerar nuestras instituciones. Poco tiempo para tanto trabajo, sin duda, pero seguro que ese conocimiento adquirido esta legislatura nos hace mucho más eficientes en la próxima. Encuesta tras encuesta te das cuenta que la confianza de los ciudadanos en nuestro trabajo va incrementándose y eso nos anima a seguir trabajando y creciendo. En mayo de 2015 muchísima gente decidió que ya estaba harta del pasado y decidió confiar en el futuro, y ahí, en ese futuro esperanzado está el proyecto de Ciudadanos. Hemos pasado de una corrupción a otra y este no es el cambio que esperábamos. Además de cambiar a las personas hay que cambiar las formas de hacer política y de eso ha habido poco, muy poco cambio, más bien ninguno en la Generalitat Valenciana. Hemos pasado de la prepotencia de unos a la superioridad moral de otros, pero de lo que realmente importaba, nada. Como diríamos en valenciano: de forment ni un gra. Por eso es necesario que no nos despistemos estos meses finales, que nuestro trabajo no cese y sea una lanzadera hacia la próxima legislatura, en la que seremos más y mejores. Con el mérito del sacrificio y la capacidad de la experiencia y la convicción del trabajo bien hecho seremos el cambio sensato, honesto y responsable que nos merecemos los valencianos.

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