Ni cambios, ni devoluciones

Melania Mazzuco nos regala una figura definitiva, clave para la supervivencia, que se puede extrapolar a la literatura y la política. En Estoy contigo, una especie de A sangre fría en la que la italiana disecciona el devenir de una inmigrante africana tras su llegada a Roma, narra los procedimientos por los que las comisiones que conceden el asilo se fían o no de los aspirantes. Nunca pueden comprobar los hechos y en muchas ocasiones, y pese a la penuria que perciben en el solicitante, si detectan que su historia es repetida, copiada de alguien a quien le funcionó y que no puede sostenerse en datos propios ni concreción alguna, la respuesta es “no”. No hay piedad.

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