Neymar ya cobra hasta por saludar a los aficionados

Divos caprichosos del bal√≥n y j√≥venes encumbrados prematuramente al estrellato que celebran goles para aumentar su cuenta de billetes, millones de ellos, frente a gladiadores que mor√≠an con las botas de tacos puestas por la satisfacci√≥n de honrar a un escudo y a una ciudad o simplemente por el mayor de los premios para un futbolista: sentir el cari√Īo de su hinchada a trav√©s de una ovaci√≥n. Deporte nacido a finales del siglo XIX alrededor de las f√°bricas inglesas, aquel sentimiento trabajador que facilit√≥ el impulso mundial del f√ļtbol permanece intacto en las gradas, pero en los grandes vestuarios reina ahora el lujo y el glamur. Taquillas en las que los jugadores m√°s medi√°ticos, como Neymar, adem√°s de ropa car√≠sima y relojes de miles de euros, tambi√©n guardan los secretos inconfesables de sus fichajes. Las cl√°usulas del contrato del astro brasile√Īo con el PSG, sin embargo, han salido a la luz en un documental emitido por ¬ęFrance 2¬Ľ y la controversia se ha desatado entre la afici√≥n del conjunto parisino extendi√©ndose r√°pidamente por todo el pa√≠s. El delantero, seg√ļn ha trascendido, cobra 375.000 euros por aplaudir a los seguidores de su equipo al t√©rmino de los partidos. No es el √ļnico porque tambi√©n se ha sabido que su compatriota Thiago Silva se embolsa 33.000 euros por ese motivo. El agradecimiento de las estrellas a los fieles ya tampoco resulta gratuito en el f√ļtbol moderno.

El PSG sali√≥ al paso tras el revuelo generado en Francia para explicar que en el club parisino existe un c√≥digo de √©tica que los jugadores, no solo Neymar, deben cumplir a rajatabla para poder cobrar una prima econ√≥mica que figura en sus contratos. Una de las curiosas exigencias es saludar al p√ļblico tras los partidos, pero los futbolistas tambi√©n deben tener a lo largo de la temporada un comportamiento ejemplar con los √°rbitros, ser puntuales, respetar a los medios de comunicaci√≥n y abstenerse de apostar en competiciones en las que participa su equipo. Normas de conducta habituales en otros clubes que en el caso del gigante del f√ļtbol galo acarrean un premio econ√≥mico. Un nuevo golpe, y casi definitivo, para los nost√°lgicos que se lamentan de que el romanticismo tenga cada vez menos hueco en el f√ļtbol del siglo XIX.

La informaci√≥n sobre las interioridades del PSG lleg√≥ despu√©s de que los papeles de ¬ęFootball Leaks¬Ľ desvelaran detalles de la negociaci√≥n que termin√≥ con el fichaje de Mbapp√© por el conjunto parisino (2017). El joven delantero, adem√°s de premios millonarios en caso de ganar la Bota de Oro, lleg√≥ a pedir un jet privado pagado por su club, que se neg√≥. Pero no a otros de sus caprichos: un mayordomo, un ch√≥fer y un asistente personal. La frivolidad golea en el nuevo f√ļtbol.

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