Navadijos está en fase 5: las ilustraciones que llevan la ciencia ficción a un pequeño pueblo de Ávila

Navadijos es un pueblo de Ávila con 37 habitantes censados, según el INE. Pero durante el confinamiento ha recibido la visita de tropas imperiales, viajeros en el tiempo e invasores alienígenas. Al menos, en las ilustraciones del artista madrileño Óscar Llorens, que ha imaginado el pueblo en una fase 5 de la desescalada en la que ya se puede recibir visitas de otros planetas.

Llorens y su familia se fueron a su casa de Navadijos antes de que comenzara el confinamiento. Desde hace “ocho o nueve años”, el ilustrador pasa largas temporadas en este pequeño pueblo de la sierra de Gredos y hace tiempo que tenía ganas de hacer algún proyecto personal relacionado con la localidad. “Aunque no soy de aquí, le tengo mucho cariño. Es un sitio paradisiaco”.

“Los primeros días de confinamiento fueron de bastante inquietud y con sensaciones negativas”, explica. Mirando por la ventana hacia las montañas tenía la sensación de que “iba a pasar un destructor imperial y nos iba a destruir”. Al principio no tenía muchas ganas de dibujar, pero poco a poco se fue animando y fue concretando esta idea de mezclar dos mundos en apariencia tan diferentes como el cine fantástico y Navadijos.

Llorens recoge en estas ilustraciones muchos referentes generacionales (él es del 75). “Mi generación estuvo influida por películas como Star Wars, Cazafantasmas o Regreso al futuro. Forman parte de nuestro imaginario y nos impactaron mucho”. La inquietud de estar viviendo una situación irreal y distópica se refleja y a la vez se suaviza en su trabajo, al recurrir a elementos que despiertan nostalgia: “Para mí el dibujo también es una terapia. Puedes pasar horas y horas, relajarte y desconectar”. Sobre todo si “das con un tema o con un método que funciona, que no siempre es fácil”. En este caso, “cuando mezclas cosas antagónicas, como la ciencia ficción y un paisaje tremendamente rural, todo encaja y hace que te diviertas más”.

La imagen es más amable cuando, por ejemplo, aparece Gizmo (el gremlin bueno) a la entrada del pueblo, pero los temores del confinamiento se hacen más evidentes cuando dibuja a los invasores de La guerra de los mundos o el monolito de 2001: una odisea del espacio. Llorens recuerda que el monolito aparecía cada vez que había cambios importantes para la humanidad. “Eso te crea una inquietud que es exactamente la que a mí me creaba cuando empezaba todo esto».

Le gusta Star Wars, pero si está haciendo más ilustraciones relacionadas con esta película que con otras es porque se ha visto sorprendido por la recepción especialmente positiva a estos trabajos. Eso sí, se ha reservado tiempo para el hombre de malvavisco de Cazafantasmas, “había que meterlo”, y para el DeLorean aparcado frente a la casa de un vecino: “Era el coche que todos queríamos tener”.

Las primeras semanas él y su familia pasaban el tiempo encerrados en casa, pero cuando han podido comenzar a pasear se han encontrado con que algunos vecinos del pueblo habían visto sus dibujos. “La media de edad es bastante alta”, cuenta, y “en el pueblo vive muy poca gente”, pero tienen sobrinos y nietos que les han hecho llegar las imágenes. También en un pueblo cercano, al que va a hacer la compra: “La cajera lo había visto, el carnicero, otro cliente”…

Estos días ya tiene más trabajo, pero no deja de lado el proyecto: hace poco terminó «un caza imperial estrellado a las afueras del pueblo, con la Estrella de la Muerte de fondo”. También está pensando en dónde meter el barco pirata de los Goonies y cómo aparcar el Halcón Milenario, la nave de Han Solo, en la plaza del pueblo. Aún no lo tiene claro: “La plaza es muy pequeña”.

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