Nace una coalición de financiadores y científicos para que el sur no quede fuera de los ensayos contra el coronavirus | Planeta Futuro

“Somos científicos, médicos, financiadores y legisladores que nos hemos unido en una coalición internacional para apoyar los esfuerzos de la OMS para contrarrestar la pandemia de Covid-19. Comprometemos nuestra experiencia y capacidad para acelerar la investigación en entornos con recursos limitados. Damos la bienvenida a la colaboración con organizaciones listas para unirse a nosotros”. Esta es la declaración de intenciones de los 70 firmantes de una carta publicada recientemente en The Lancet en la que anuncian la formación de la Covid-19 Clinical Research Coalition. Esta iniciativa pretende acelerar la investigación también en los países en desarrollo, precisamente los lugares donde el virus puede ser más mortífero.

Los científicos, políticos, financiadores e instituciones que respaldan este proyecto recuerdan que, de los 332 proyectos para probar tratamientos y vacunas efectivas contra la Covid-19, “muy pocos van a tener lugar en África, el sudeste asiático y Latinoamérica”. Es precisamente en estas regiones donde los sistemas sanitarios podrían colapsar antes y donde es más difícil que lleguen los equipos de protección necesarios para sus profesionales. El objetivo de esta alianza es garantizar que cualquier solución que se logre sea asequible para los entornos más desfavorecidos y no solo en los países ricos.

En las últimas semanas, diferentes voces se han encargado de recordar que de esta pandemia tienen que salir todos, o el mundo seguirá estando en riesgo. Sin embargo, este llamamiento de unidad está alejado de la idea que planteaban dos expertos franceses en televisión de probar la vacuna en África y que ha sido rechazada por la propia OMS como una solución “racista” y colonial”. “Esto no es un llamado para que el mundo científico no se olvide de los países más pobres, es más bien un: ‘Aquí estamos y también podemos aportar soluciones y contribuir con nuestras capacidades a esta solución global”, explica al teléfono desde Argentina Sergio Sosa Estani, científico de la Iniciativa Medicamentos para Enfermedades Olvidadas, una de las entidades adheridas.

Forman parte de la lista de firmantes profesionales de prestigiosas instituciones como el instituto Pasteur, la Harvard Medical School, el Instituto de Salud Global de Barcelona —el único español que participa—, la Sociedad Estadounidense de Medicina e Higiene Tropical; profesores de las universidades de Adis Abeba, de Nairobi o de Oxford; agencias de la ONU como Unicef, además de las dos fundaciones filantrópicas más importantes del mundo: la de Bill y Melinda Gates y Wellcome Trust. “Los que trabajamos en países de ingresos medios y bajos podemos aportar una gran experiencia en cuanto a enfermedades infecciosas y ayudar a reconocer la coinfección del coronavirus con las enfermedades endémicas”, apunta Sosa Estani.

Los científicos recalcan que hay que dar prioridad a las soluciones que sean verdaderamente posibles y se puedan implementar. Y que para que esto se cumpla, “deben ser asequibles en todos los contextos, incluido en los más pobres”. La coalición aspira a favorecer estrategia coordinada para que existan datos de todas las regiones y se compartan en tiempo real. Uno de los elementos en los que se va a materializar esta unión es la creación de una web en la que todos los implicados añadirán sus últimos resultados para acelerar los avances y evitar duplicidades. “Necesitamos urgentemente generar evidencia para guiar políticas y prácticas de salud adaptadas,” ha señalado Antoni Plasència, director general de ISGlobal, en una nota publicada por la organización.

Esta iniciativa se suma a otras que han surgido desde que se declaró la pandemia, como por ejemplo el acelerador terapéutico Covid-19. Un mecanismo para agilizar la búsqueda de terapias y asegurar que sean accesibles a todos. Impulsado por las mencionadas Wellcome Trust y Fundación Bill y Melinda Gates junto a una empresa privada, MasterCard, nació a mediados de marzo con una inversión inicial de 125 millones de dólares.

Un fondo para mitigar el impacto social de los más vulnerables

Además de las alianzas científicas, la OMS y Unicef anunciaron el pasado 4 de abril un acuerdo para trabajar juntos en la respuesta ante la pandemia a través del histórico Fondo de Respuesta Solidaria Covid-19 impulsado por la Fundación de las Naciones Unidas y Fundación Filantrópica Suiza. “Reforzará nuestros esfuerzos para fortalecer los sistemas de salud y saneamiento y ayudará a proteger a las familias más vulnerables de los impactos de la Covid-19 en los sistemas de salud ya sobrecargados”, ha explicado la directora ejecutiva de Unicef, Henrietta Fore.

Como parte del acuerdo al que se ha llegado, una parte inicial de los recursos económicos del Fondo de Respuesta Solidaria Covid-19, que actualmente asciende a más 127 millones de dólares, se destinará a Unicef para hacer frente a su trabajo con niños y comunidades vulnerables en todo el mundo. Además, el resto de dinero recaudado se utilizará para formar y equipar a las comunidades y los trabajadores de la salud para prevenir, detectar y tratar el nuevo coronavirus y ayudará a los países a expandir su capacidad de atención de salud y mitigar su impacto social, especialmente en mujeres, niños y grupos sociales vulnerables.

“Nunca ha habido una necesidad más urgente de cooperación mundial”, ha asegurado Elizabeth Cousens, presidenta y directora ejecutiva de la Fundación de las Naciones Unidas, en un comunicado oficial. “La pandemia nos muestra que todos podemos ayudar a detener la propagación. La increíble generosidad mostrada al Fondo de Respuesta Solidaria Covid-19 de todo el mundo ayudará a la OMS, Unicef, la Coalición para la Innovación y Preparación para las Epidemias (Cepi) y sus aliados a acelerar su trabajo para salvar vidas, especialmente para apoyar a las comunidades más vulnerables y acelerar el desarrollo de una vacuna”. 

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