Mundial de rugby. Por qué All Blacks vs. Inglaterra es el partido más esperado de los últimos cuatro años

El Haka de los All Blacks, antes de vapulear a Irlanda; el sábado próximo jugarán ante los ingleses por un lugar en la final Fuente: AFP

Durante los últimos cuatro años, la supremacía de los All Blacks se vio jaqueada varias veces. Aunque se mantuvo incólume en la cima, muchos equipos osaron disputarle ese sitial. Gales e Irlanda lo desplazaron momentáneamente del número 1 del ranking, Sudáfrica le birló el Rugby Championship, Australia lo venció dos veces. Pero si hubo un equipo que desde 2015 se preparó para destronarlo es Inglaterra. Desde que Eddie Jones asumió el mando del seleccionado inglés luego de que éste quedara afuera en primera rueda de su Mundial y que Nueva Zelanda conquistara en Twickenham su segunda Webb Ellis Cup de manera consecutiva, la mira estuvo puesta en Japón 2019. La hora de la verdad finalmente llegó. Luego de que ambos superaran con autoridad sus cruces de cuartos de final, se enfrentarán el sábado próximo en Yokohama por un lugar en el partido decisivo.

En la madrugada del sábado, Inglaterra impuso su solidez ante el desparpajo de Australia para quedarse con una victoria por 40-16, un marcador más holgado de lo que fue el desarrollo del partido. Pero elocuente de la solvencia con que llega a esta instancia el seleccionado de la Rosa.

A continuación, Nueva Zelanda sacó a relucir todo su poderío ofensivo para desembarazarse rápidamente de la amenaza que configuraba Irlanda, al que derrotó 46-14 en una actuación deslumbrante que incluyó siete tries.

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Así quedó configurado el esperado cruce, que el azar del sorteo se encaprichó en asignar para la semifinal y no para el último partido del certamen. Los otros dos semifinalistas salían de los cruces de la mañana del domingo (a las 4.15 jugaban Gales vs. Francia y a las 7.15 lo hacían Japón vs. Sudáfrica).

En ese lapso de cuatro años, Inglaterra y Nueva Zelanda se enfrentaron solamente una vez, en noviembre de 2018 en Twickenham. Si bien hubo victoria de los hombres de negro por 16-15, lo estrecho del resultado y un try anulado sobre el final a Sam Underhill con polémica por una infracción previa dudosa detectada por el TMO le quitan asidero a este antecedente.

Tras el try del wing Jonny May (11), el festejo de los ingleses, avasallantes Crédito: @rigbyworldcup

En el primer juego, Inglaterra y Australia disputaron una nueva versión de un verdadero clásico de los Mundiales, ya que fue el séptimo enfrentamiento entre sí en nueve certámenes. Eddie Jones, australiano él, ganó el duelo táctico ante Michael Cheika con amplitud y terminó goleando en un encuentro que Inglaterra dominó de entrada, Australia emparejó en un momento gracias a su atrevimiento, pero terminó decantando para el más sólido de los dos.

Un par de tries en 20 minutos del implacable Jonny May, ambos generados a partir de la defensa, abrieron el camino para Inglaterra en el primer tiempo. Australia, que tuvo más posesión (64%), jugó mayor tiempo en territorio rival (62%) y corrió más del doble de metros con la pelota (578 contra 275), reaccionó al inicio de la segunda mitad y se puso nuevamente en partido (16-17) en una gran acción personal de Marika Koroibete, el mejor Wallaby de Japón 2019. Pero Inglaterra golpeó de inmediato en una gran entrada del pilar Kyle Sinckler para romper la línea defensiva como si fuera un centro y eyectó a su equipo. Allí apareció la figura de Owen Farrell, esta vez con la 10 en la espalda (acertada inclusión de Henry Slade como centro en detrimento de quien venía siendo el apertura y estratega George Ford). El capitán anotó 20 puntos con 100% de efectividad en sus envíos a los palos, 11 de ellos de manera consecutiva para pasar de 22-16 a 33-16 y sentenciar el partido. Sobre el final, Anthony Watson cerró la cuenta con un try de intercepción.

Inglaterra se mete entre los mejores cuatro por primera vez en 12 años, luego de caer en cuartos de 2011 ante Francia y de no pasar la zona de grupos en 2015. Lo hizo con la goleada más amplia en su historial ante Australia, que por primera vez recibe 40 puntos en un Mundial. Es la primera vez que un entrenador foráneo vence al seleccionado de su propio país.

En la gran victoria de Nueva Zelanda, el hooker Codie Taylor quebró la defensa irlandesa
En la gran victoria de Nueva Zelanda, el hooker Codie Taylor quebró la defensa irlandesa Crédito: AFP

El neozelandés Joe Schimdt estuvo lejos de emularlo. Irlanda quedó reducida a un sparring ante la espectacularidad de los All Balcks y el Trébol vuelve a quedarse fuera de las semifinales; es la única de las nueve máximas potencias que nunca cruzó esa línea. Las dos victorias irlandesas en los últimos tres enfrentamientos entre sí quedaron como una anécdota ante la espectacularidad de los neozelandeses. Fue la peor derrota de Irlanda en su trayectoria en los Mundiales y la vez que más puntos recibió.

La mejor disposición de los forwards de negro para dar combate en el breakdown resultó la diferencia del partido, tanto para neutralizar la mayor fortaleza de los irlandeses (el control de pelota y las posesiones largas) como para meterse en la defensa rival y darle impulso a sus tres cuartos. El medio-scrum Aaron Smith marcó el camino con dos tries en el primer cuarto del partido y a partir de allí Nueva Zelanda edificó una victoria contundente.

El gran duelo entre Inglaterra y Nueva Zelanda quedó configurado. No se puede hablar de final anticipada, porque del otro lado de la llave también hay equipos poderosos. Pero no hay partido más esperado en los últimos cuatro años que el que se jugará el sábado a las 5 en Yokohama.

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