“Mis vasallos están deseando ser dominados por mí. Sobre todo los chicos. Necesitan un poco de guía” | ICON

En mayo, el gran asunto del Twitter de Rebe fue la oruga que apareció en una planta de su habitación. “Hace un par de días salió de su capullo convertida en una bonita polilla. Por las noches vuela por mi cuarto. Sería bonito que dejara un agujero en alguna prenda”, dice. Envueltas en un filtro a lo Alicia en el país de las maravillas que puede recordar a Filip Custic, las pequeñeces de su habitación se convierten en sucesos. Son las nanoperformances de Rebeca Díaz, madrileña de 23 años que firma sus, de momento, dos discos como Rebe, pero que en redes sociales usa multitud de derivados: Rebequita La Bonita, La Princesa de España, Rebe y Su Culo…

“Ahora el más adecuado es La princesa de España o Su Majestad. ¿Por qué? Soy una princesa, me encanta España: soy princesa de España. Mis vasallos están deseando ser reinados por mí. Les gusta ser dominados. Sobre todo los chicos. Necesitan un poco de guía y yo estoy allí para ellos”, bromea. Hay mucho humor en el discurso de esta estudiante de Bellas Artes convertida en un acontecimiento en esa escena de pop de dormitorio que lleva años expandiéndose por la Red. Daniel Daniel, Marcelo Criminal, Megansito el Guapo… Un listado al que Rebe añade a Isabella Lovestory, hondureña que desde Montreal hace reguetón lento en español y con la que va a colaborar.

Gracias a la fibra, todos los dormitorios del mundo parecen estar en la misma casa. A Rebe, perdón, a La Princesa de España, su cuarto le sirve hasta para dar conciertos en streaming, que le gustan más. Sus referentes salen de Internet: hentai, Lola Flores, furris, Grimes o Fortunata y Jacinta. “La música es mi prioridad, pero yo ya tenía una fanbase en redes. Desde los 16 empecé a interesarme por subculturas de Instagram, vinculadas a Tumblr, al feminismo y a esta estética como muy femenina”.

El candor de su apariencia, de sus versiones y del pop electrónico de su segundo trabajo, Recuerdos un poco antes y un poco después de conocer 1 xico (el mio), contienen una carga sexual. “Es buscado. Pienso mucho en ello al hacer mis canciones y al exponerme en redes. El erotismo es un componente importante. Sigo las mismas pautas que cuando cortejo a una persona. Los juegos, las normas, lo implícito, los tiempos… me gustan muchísimo, casi vivo para ese imaginario. Y siento que hago eso con el público muchas veces. Me encantaría despertar ese deseo de atracción hacia mí”.

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