Microcréditos: Mujeres protagonistas de su cambio | Planeta Futuro

Emily recibió un microcrédito con el que empezó a envasar agua para vender. Luego pudo ampliar el negocio y comenzó con refrescos. Pagó el primer crédito y tuvo acceso a un segundo con el que compró ropa de segunda mano para ofrecerla en el mercado. Con la tercera ayuda que ha recibido ha comenzado a vender comestibles: judías, patatas, yuca…

Emily nos habla a través de Skype desde Yumbe, una población del norte de Uganda, cerca de la frontera con Sudán del Sur, en la presentación del proyecto PrestAD de la ONG África Directo que tuvo lugar en Madrid el pasado 25 de marzo.

Otra de sus compañeras cuenta que, gracias al primer microcrédito que recibió, pudo comprar pescado y cosas para la casa que empezó a vender en el mercado y, poco a poco, a medida que devolvía los préstamos, ha ido obteniendo otros para mejorar su actividad. Ahora, comenta, puede pagar el colegio de sus hijos y la familia come tres veces al día, no una como ocurría anteriormente.

El proyecto PrestAD se pudo en marcha hace cuatro años y desde entonces ha empoderado a decenas de mujeres dándoles la oportunidad de sacar adelante sus negocios y, con ello, la posibilidad de mejorar de forma sostenible sus condiciones de vida y la de sus familias.

José María Márquez, director de la ONG, comenta que en Yumbe han invertido ya 22.000 euros que proporcionaron varios donantes. «Esa cantidad ha sido devuelta junto a un pequeño interés y se ha vuelto a prestar, por lo que ahora hay 65.000 euros prestados. Hasta el momento se han concedido más de 1.000 créditos a unas 500 mujeres. ¿Por qué 1.000 con 500? porque algunas ya han repetido o incluso tripitido. Cuando tienen un crédito de 50 euros y lo devuelven ya pasan al siguiente que pueden ser 80 euros para aumentar el negocio».

Dice Márquez que en Uganda tienen un repago demasiado alto porque ha sido del 100 %, «lo cual a mí me asusta porque, por ejemplo, la última vez que estuve allí me decían que en una de las mujeres de un grupo de había muerto. Que esas cosas pasan, por supuesto, per en el momento en que falleció esta mujer, las otras cinco, como todas son garantes, han tenido que pagar el crédito de la sexta con lo que sacaban de su negocio. A mí me parece una exageración. No es eso lo que queremos pero los misioneros con los que trabajamos, de la congregación local Marian brothers,  dicen que es el modo en que ellas vean que se hacen responsables y que esto sigue porque cuando devuelven se lo podemos facilitar a otra persona que no ha tenido todavía acceso a un préstamo».

Una de las características de África Directo es que trabaja con voluntarios tanto en España como sobre el terreno, por eso el 100 % de las donaciones que recibe va a los proyectos. Junto a la financiación, la ONG proporciona a sus contrapartes locales voluntarios, que en este caso son jóvenes que terminan el Máster de Microcréditos para el desarrollo que organiza la Universidad Autónoma de Madrid en colaboración con la Agencia Española de Cooperación y Desarrollo (AECID) y el Instituto de Comercio Exterior (ICO). Los alumnos que se gradúan acuden a los proyectos de África Directo para hacer las practicas. «Todos los años hay un grupo de unos 20 estudiantes que terminan el máster y hacen sus prácticas o con nosotros en Madrid o sobre el terreno. Así tenemos estudiantes que van allí a apoyar el proyecto, a hacer la evaluación de impacto en un determinado lugar, un cuestionario para ver cuáles son los indicadores de pobreza y decidir a quién apoyar o a desarrollar programas en Excel para ver por dónde vamos…», comenta Márquez.

El programa de microcréditos tuvo sus inicios en Yumbe, donde la contraparte local son, como ya se ha señalado anteriormente, los Marian Brothers, y en estos cuatro años se ha extendido a Lamu, en Kenia, donde está dirigido, principalmente, a mujeres refugiadas procedentes de Somalia y la ONG Anidan actúa como contraparte local; y en Dar es Saalam, Tanzania, donde las religiosas de la congregación de Daughters of Mary Inmaculate supervisan el día a día del programa.

Últimamente, también han comenzado un macro proyecto en Luri, en Sudán del Sur. El beneficiario es  un grupo de 100 familias a las que se les está ayudando a poner en marcha un proyecto agrícola. Ellas pagarán el crédito recibido con semillas que servirán para ayudar a nuevos grupos en la zona. En esta ocasión también cuentan con la colaboración de las Daughters of Mary Inmaculate.

La ventaja de trabajar con socios locales es que ellos están sobre el terreno, conocen el idioma, las costumbres y a las personas de la zona y por eso pueden hacer un seguimiento más eficaz y personalizado. Consecuentemente, el impacto del proyecto de microcréditos será mayor y más provechoso para los beneficiarios.

El director de AD ve los microcréditos «como forma, como utensilio, de lucha contra la pobreza». Por eso, comenta que trabajan sobre todo «con mujeres que tienen a su cargo una familia y que están bajo el umbral de pobreza, que son emprendedoras y que para sacar adelante sus familias, para poder mandar a sus hijos al colegio y tener por lo menos dos comidas al día, necesitan sacar adelante un pequeño negocio que va desde una tienda de frutas, o montar una peluquería o poner en marcha una pequeña farmacia».

Cuando se le pregunta que por qué dirigen el proyecto mayoritariamente a mujeres, Márquez no duda: «la mujer es madre, es la que se encarga de la familia. El hombre puede hacerlo también, pero tiene mucho más riesgo, sobre todo en África, donde no está preparado para encargarse de los suyos”.

Este proyecto se pudo lanzar gracias a las aportaciones de grandes empresas que donaron el capital inicial, pero ahora se abre a donantes individuales que pueden aportar pequeñas, o grandes, cantidades para ayudar a muchas más mujeres a ser protagonistas de sus vidas y de las de sus familias a través de microcréditos que les permiten poner en marcha un pequeño negocio. Se puede hacer entrando en la página de PrestAD donde, además, es posible conocer a muchas de las mujeres que son parte del proyecto.

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