Meliá, Riu y Barceló cierran hoteles en Canarias por falta de turistas en temporada alta | Compañías

Los confinamientos y las restricciones impuestas tanto en España como en los grandes mercados emisores de turistas como el Reino Unido, Alemania, Francia o Italia, en el marco de la tercera gran ola del coronavirus, han dado la puntilla a la temporada alta de turismo en Canarias.

La industria turística, seriamente dañada por nueve meses con un desplome sin precedentes de los ingresos, había albergado a principios de diciembre la esperanza de compensar parcialmente el peor año de su historia con una muy buena temporada alta en Canarias, en la que podrían llegar hasta 5 millones de viajeros, ya que la situación epidemiológica en el archipiélago en esos momentos era la mejor entre todas las comunidades autónomas y porque no contaba con ninguna competencia en otros destinos, ya que Turquía o Egipto estaban sufriendo con mayor virulencia la crisis sanitaria.

PCR obligatoria

Nada de lo previsto se ha cumplido. Reino Unido y Alemania fueron los primeros mercados que impusieron restricciones y la obligatoriedad de imponer pruebas PCR negativas a los turistas extranjeros tampoco contribuyó, toda vez que estas pruebas podían llegar a ser más caras que el propio viaje en el caso de los viajeros británicos. En paralelo, la situación epidemiológica empeoró considerablemente en todas las islas, fijándose restricciones de movilidad y toques de queda incompatibles con el turismo. La suma de todos estos factores anuló la llegada de turistas, tanto nacionales como extranjeros, y las grandes cadenas hoteleras han optado por cerrar sus hoteles de forma masiva ante la falta de demanda.

La primera fue Riu, que ha cerrado 10 de los 17 hoteles que tiene en el archipiélago; posteriormente, Barceló ha procedido a la clausura de 7 de los 17 establecimientos que tiene en Canarias y finalmente Meliá ya tiene cerrados 8 de los 15 hoteles que tiene en la isla.

Riu comenzó diciembre con siete hoteles abiertos y con la esperanza de reabrir los restantes 10 en cuanto la demanda repuntara. Así lo hizo de forma paulatina (llegó a tener 15 abiertos) y apenas un mes después de arrancar la desescalada volvió a cerrar 10 hoteles ante la falta de demanda. La hotelera balear no descarta más cierres ante el incierto panorama que se le presenta al turismo insular, ya que las expectativas de cierta recuperación se sitúan a partir de abril de 2021.

En el mismo caso se sitúa Barceló, que en la actualidad gestiona 17 hoteles en cuatro islas (Fuerteventura, Lanzarote, Gran Canaria y Tenerife) y que tiene siete hoteles cerrados. “Debido a la mala evolución de las reservas, como consecuencia de la situación de la pandemia tanto en España como en nuestros principales mercados emisores, hemos decidido cerrar algunos de los hoteles que todavía teníamos abiertos en el archipiélago. A día de hoy, mantenemos abierto el 60% del portfolio, pero podríamos cerrar algún hotel más en las próximas semanas”, recalcan desde el grupo copresidido por Simón Pedro Barceló.

Evolución de la pandemia

El caso de Meliá es distinto al de Riu y Barceló porque ha sido la compañía que más ha tardado en dar su brazo a torcer. “Acabamos de cerrar el Meliá Tamarindos en Gran Canaria y es posible que tengamos que cerrar algún otro hotel en Tenerife y otro en Lanzarote, en función de la evolución de la pandemia, de la movilidad desde los mercados principales y de las decisiones que consecuentemente vayan adoptando las líneas aéreas”, recalcan desde la hotelera. La ocupación media en el último trimestre del año fue algo superior al 25%, según los datos de la compañía, con un mejor comportamiento, por este orden, de los hoteles en Lanzarote, Fuerteventura y Tenerife. De los 15 hoteles que tiene Meliá, solo están abiertos en la actualidad 7 y en las próximas semanas esa cifra podría bajar.

Otra cadena que se ha visto afectada por la falta de turistas en Canarias es Hesperia, que cuenta con el hotel Secrets en Lanzarote, cuya gestión comercial corresponde al grupo estadounidense Apple Leisure Group (ALG). La cadena dirigida por Jordi Ferrer ha optado inicialmente por no cerrarlo, pero reconoce que está estudiando si es viable continuar con el inmueble abierto ante la ausencia de turistas y la falta de ingresos.

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