más estímulos y tipos negativos

Como Julio César ante el dilema de cruzar el conocido río, que separaba la Galia Cisalpina de Roma, y provocar una guerra civil en la República romana, el presidente del BCE (Banco Central Europeo) Mario Draghi deberá atravesar su propio Rubicón el próximo 12 de septiembre: nuevas compras de activos, rebaja de los tipos de interés o de la facilidad marginal de depósito, e incluso, cambios en el objetivo de inflación de la institución. Incluso circulan propuestas sobre la inyección directa de liquidez a agentes públicos y privados, para estimular la economía. Una propuesta que circula por la reunión de Jackson Hole (Wyoming, Estados Unidos).

Como durante todo su mandato, que comenzó el 1 de noviembre de 2011 y concluye el próximo 31 de octubre, el italiano vuelve a caminar sobre el alambre ampliando los horizontes de la política monetaria, y poniendo a prueba sus costuras. Estas son las cartas que le quedan por jugar al patrón del BCE, según los expertos consultados:

José Manuel Amor (AFI)

Desde Afi (Analistas Financieros Internacionales), su socio del área de mercados José Manuel Amor, espera que el próximo 12 de septiembre «el BCE reinicie las compras netas de activos y rebaje el tipo marginal de depósito– lo que se le cobra a los bancos por dejar sus excedentes en la institución- en 10/20 puntos básicos». A su juicio, aunque Draghi cuenta con todas las armas (tipos de interés, compras de activos, etc…), tendrá limitaciones técnicas o políticas, así como las autoimpuestas. Además, señala Amor, la política monetaria es «limitada» para estimular la economía «en un contexto de fuerte exceso de ahorro sobre inversión tipos de interés muy reducidos». Este experto ve clave «que la política fiscal acompañe al estímulo monetario».

Preguntado sobre si los mercados se están acostumbrando a que los bancos centrales les saquen las castañas del fuego, Amor ha admitido que están «condicionados» ante la posibilidad de que ante las primeras señales de alarma se adopten estímulos monetarios. «La historia de los últimos 20 o 30 años es un precedente muy poderoso», concluye. Es lo que los germanos llamarían el riesgo moral o la seguridad de que alguien vendrá al rescate.

Robert Tornabell (Esade)

El profesor de Finanzas Internacionales de Esade, Robert Tornabell, cree que Draghi seguirá recomprando la deuda soberana que llegue a vencimiento, así como optará por la adquisición de bonos corporativos de grandes empresas y apunta a la posibilidad de que apoye al sector privado (energía, infraestructras…) «en paralelo con el Banco Europeo de Inversiones (BEI)».

Loading...

Coincide con Amor (AFI) en que «si no hay una audaz política fiscal expansiva como la que tiene Estados Unidos, no saldremos de los tipos negativos». Para Tornabell solo superaremos esta situación, provocada por el proteccionismo de Trump, «con la ayuda de los bancos centrales». En este sentido, ha recordado que las principales entidades emisoras están inyectando liquidez. Al respecto, Tornabell cree que «tiene fundamento», que el BCE, inyecte dinero directamente a los agentes privados a través de «una selección aleatoria y subastas», en línea con propuestas como la formulada por economistas como Elsa Bartrsch (Blackrock) .

John Wetherell (EAE Business School)

Para John Wetherell, profesor de EAE Business School, Draghi bajará más los tipos de interés y «puede volver a comprar activos de compañías o instituciones financieras». Descarta un doble castigo a la banca – tipos bajos y subir el marginal de depósito- y alerta contra la japonización: «Tenemos todos los síntomas de Japón: Unos tipos de crecimiento bajos, dificultades para estimular la economía, una sociedad envejecida o una inflación que no sube a pesar de la política monetaria ultraexpansiva», apunta. «El BCE es el único que tira del carro sin ningún apoyo del país más fuerte», ha critica la política fiscal restrictiva tanto de la Unión Europea como especialmente la de Alemania.

En este sentido, Wetherell ve factible que un contexto de tipos negativos – la facilidad marginal de depósito ya está en el -0,4% y puede rebajarse más- aunque ha recordado el único ejemplo disponible es el del Banco de Japón y no ve que «tenga un impacto fulgurante». Este experto ha apuntado a un efecto secundario, en el sentido de que «las instituciones financieras se ven obligadas a buscar mayores beneficios en otro tipo de activos: lo que conlleva más riesgos». Incluso prevé que pueda haber una salida de capitales hacia países de la periferia comunitaria, como Turquía, en busca de mayores rendimientos.

Contra todo lo anterior, insta a implantar reformas estrucutrales aunque prevé que estás tengan «un coste» y duda que las sociedades estén dispuestas a pagarlo.

Lee más: abc.es


Comparte con sus amigos!