Más de mil muertos en el Mediterráneo tras un año del cierre de puertos en Italia

Se cumple un año desde que el ministro del Interior, Matteo Salvini, líder de la Liga, decretó el cierre de los puertos italianos a los barcos de las ONG que rescataban inmigrantes en el Mediterráneo. En este periodo han muerto al menos 1.151 personas en este mar, convertido en un cementerio de inmigrantes. Otros 10.000, tras ser rescatados, fueron devueltos a Libia contra su voluntad, dado que sabían que volvían a campamentos de detención donde viven en condiciones infrahumanas, a menudo privados de comida y agua durante días. Los datos fueron aportados hoy por Médicos Sin Fronteras (MSF) y SOS Méditerranée, oenegés que denuncian que las personas rescatadas sean devueltas forzosamente a Libia, ya que se les «expone a nuevos e innecesarios sufrimientos» en un país en guerra y violencia desde el año 2011.

El episodio que marcó un antes y un después en la política italiana sobre inmigración fue la decisión de Matteo Salvini de impedir el desembarco de 630 inmigrantes rescatados por la nave Aquarius, gestionada por MSF y SOS Méditerranée. El desafío del líder de la Liga a Malta y a Europa sobre la acogida de esos inmigrantes, creó un callejón sin salida que fue superado finalmente con el ofrecimiento del presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, para que desembarcaran en el puerto de Valencia.

Indecisión europea

Las dos oenegé citadas destacan en el informe hecho público hoy que, en 18 ocasiones, naves humanitarias quedaron bloqueadas en el Mediterráneo al no poder trasladar las personas rescatadas a un puerto seguro próximo a la zona de salvamento, ante la indecisión, cuando no indiferencia, de la mayoría de los gobiernos europeos. Esto supuso que 2.443 personas permanecieron bloqueados en el mar, mientras los líderes de la Unión Europea debatían en interminables negociaciones qué hacer con ellas. «La respuesta de los gobiernos europeos a la crisis humanitaria en el Mediterráneo y Libia fue una carrera hacia el abismo», lamenta la responsable de operaciones de MSF, Annemaria Loof.

Regocijo de Salvini

Mientras MSF y SOS Méditerranée advierten que «la criminalización» del salvamento de personas no solo afecta a las ONG sino que «erosiona el principio de rescatar personas en el mar», pues ahuyenta incluso a los buques comerciales que navegan por la zona, el ministro del Interior se muestra eufórico con su política inmigratoria y la endurece aún más contra las naves de las ONG. Ayer mismo, el Consejo de ministros aprobó un decreto sobre seguridad para prohibir el ingreso en las aguas territoriales a las naves «por motivos de orden y seguridad pública», estableciendo multas entre 10.000 y 50.000 euros para el capitán, armador y propietario de los barcos que no respeten la prohibición. En el caso de que la nave reitere su acción se procederá a su secuestro y podrá ser confiscada.

Salvini alardea de que con su política ha habido menos muertos en el Mediterráneo. Eso es verdad en números absolutos, pero es falso si se tiene en cuenta el número de los barcos que han partido de Libia, registrándose una notable disminución.

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Esta dura política contra la inmigración ha dado sus frutos a Matteo Salvini. Fue la bandera electoral de la Liga y lo ha sido hasta hoy en la permanente campaña por todo el país que realizó el líder de la Liga. Los datos en los comicios del 26 de mayo al Parlamento europeo son muy elocuentes. El Movimiento 5 Estrellas (M5E) había obtenido en las elecciones generales del 4 marzo 2018 el 32,5 por ciento de los votos, mientras la Liga alcanzó el 17%. Estos porcentajes se han invertido completamente, en las elecciones europeas: la Liga superó el 34%, duplicando al M5E que sufrió un batacazo con el 17%.

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