Martínez-Arrieta presidirá un tribunal «más afable»

La primera consecuencia del nombramiento de Manuel Marchena como presidente del CGPJ y del Supremo será la alteración del tribunal que juzgará el 1-O y que él presidía. Será el magistrado Andrés Martínez-Arrieta quien conduzca ahora este juicio, previsto para el próximo enero.

Considerado más progresista que Marchena, Martínez-Arrieta formó parte del comité fundador de la asociación judicial Francisco de Vitoria -la segunda en número de afiliados-, y forma parte de la Sala Penal del Alto Tribunal desde 1998. Se trata, por tanto, del magistrado de más antigüedad tanto en la Sala de lo Penal como del propio tribunal del caso, del que podría asumir la ponencia de la sentencia. Martínez-Arrieta es desde el pasado diciembre el juez que controla las actuaciones del Centro Nacional de Inteligencia que requieren autorización judicial, como las intervenciones telefónicas.

Además, con la salida de Marchena, la Sala también deberá nombrar a otro magistrado que ocupe el séptimo puesto del tribunal del «procés».

Por el momento, todo apunta a que será Susana Polo la magistrada que entraría a formar parte del tribunal, una juez de perfil progresista recién llegada al Supremo. De esta forma, el tribunal quedaría formado por Martínez Arrieta, Juan Ramón Berdugo, Luciano Varela, Antonio del Moral, Ana Ferrer, Andrés Palomo y Susana Polo. Se trata, en definitiva, de un tribunal «más afable» que el actual, reconocen fuentes del propio TS.

En cualquier caso, hasta que Marchena no sea elegido formalmente por los veinte vocales que conforman el CGPJ -lo que sucederá cuando tomen posesión- las decisiones que corresponden a la Sala Segunda y a la Sala del «procés» seguirán en sus manos. De hecho, y aunque se trate de una opción improbable,la vista de cuestiones previas prevista para diciembre podría ser incluso presidida por Marchena si para entonces todavía no ha sido designado presidente del Supremo y del CGPJ, pues lo único que exige la ley es que el tribunal se mantenga inalterado una vez comenzada la vista oral, no antes.

Aunque los independentistas han escenificado su decepción por lo que califican de «premio» a Marchena, la realidad es que su ausencia en el tribunal del 1-O les abre en el fondo un puerta a la esperanza porque siempre le han considerado responsable del proceso judicial. El hecho de que sea presidente de una Sala que ha ratificado todas y cada una de las decisiones que durante la instrucción tomó el juez Llarena le han colocado en el centro de la diana de los secesionistas. De ahí que su salida del tribunal no les resulte del todo incómoda.

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