Mark Oliver Everett: “Mis tragedias no hay ser humano que las resista dos veces” | ICON

“¿Está lloviendo?”, pregunta preocupado Mark Oliver Everett (Virginia, EE. UU., 1963), el hombre al frente de la banda Eels –un combo en el que ha cambiado todo menos él– desde hace 20 años. Le respondemos que sí. Se deja caer en el sofá de esta habitación de hotel situada en Shepherd’s Bush, Londres. No entendemos cómo puede abatirle tanto que esté lloviendo en… Londres. “Joder, es que acaba de publicarse Today is the day. Es una canción muy de primavera y hace frío y llueve”.

Y entonces el hombre al que muchos conocieron gracias a su autobiografía, Cosas que nuestros nietos deberían saber (Blackie Books), explica que para él es importante la estación del año en que salen sus álbumes. The deconstruction (PIAS) se editará el 6 de abril porque es un disco primaveral y a él la primavera le recuerda a vivir en Virginia y escuchar canciones nuevas de Prince. “Cada año sacaba un disco durante esas fechas”, insiste. Tras cuatro años lejos de los focos. Mr. E ha vuelto más animado de lo que podíamos esperar.

¿Qué tal sienta estar de vuelta tras cuatro años? Nunca había parado tanto tiempo. Raro. Fue fácil decidirlo, porque trabajaba demasiado. Me estaba agobiando.

¿Qué tal ha gestionado este tiempo? Regular. El error que cometí fue ser demasiado organizado. Me centré tanto en no hacer nada de música como antes en hacerlo todo. Me di cuenta de que estaba poniendo todas mis energías en el trabajo. Entonces, decidí poner todas mis energías en todo lo que no es trabajo. Joder, eso fue también un error. Me hice una lista de tareas. Había una que decía: “Prestar más atención a tu vida personal”. ¿Y qué hice? Pues me casé con esta persona. Y resultó ser una idea malísima. Bueno, algo bonito salió de ahí: tuve un hijo. No más.

Parece usted muy profesional en todo. Pues sí. Uno de los resultados de ese experimento es que llegué a la conclusión de que es una estupidez salir como un loco a por las respuestas a esas grandes preguntas de la vida. Ese es un tema bastante central en este disco. Ya me había pasado algo similar cuando terminé de escribir el libro. Por alguna extraña razón me convencí de que una vez escrito eso, con todo el drama y todo lo desastroso que me había sucedido [hermana suicida, padre, madre y mánager muertos…], los problemas se iban a acabar. Cómo no, ya estaban escritos. Pensaba que todo estaría en paz a partir de ese momento y que podría sentarme y disfrutar de la vida. Eso nunca pasa. La vida es un jaleo y solo te queda lograr sentirte a gusto con todo ese jaleo.

¿Ha abandonado así la intención de que su segundo libro sea profundamente aburrido? Joder, lo pensé de verdad. Ahora podría escribir una secuela. A ver, no sería tan dramático, porque esas tragedias no hay ser humano que las resista dos veces, pero sí que estaría lleno de, cómo decirlo, acontecimientos.

El disco suena más fresco, sin el peso de un concepto. Eso es porque lo hice de una forma distinta. No me encerré un mes en el estudio con la obligación de salir de ahí con un disco. Escribía y, si me gustaba, grababa la canción. Podían pasar hasta seis meses entre un tema y otro.

¿Notó antes de parar que estaba un poco atrapado en los trucos que sabía que funcionaban? Ese es uno de los mayores retos a los que te enfrentas cuando llevas mucho en esto. Pero no solo en cosas importantes. Ahora vivo agobiado porque no sé qué nos vamos a poner en el escenario durante la gira. Joder, nos hemos vestido de muchas cosas ya. Eso me da un curro enorme. ¿Alguna idea?

¿Ha encontrado la forma de compaginar tener un perro con salir de gira? Bueno, mi perro, Bobby Jr., murió el año pasado. Pero en recuerdo a él, el más bello de los recuerdos posibles, ahora tengo dos nuevos perros, pequeños, mierdosos y gritones. Cada día me recuerdan que Bobby Jr. era el perro perfecto. En esto son útiles. Se llaman Manson y Bundy, dos nombres de asesinos en serie, no podía ser de otro modo.

¿Han vuelto a confundirle con un terrorista en el aeropuerto? No, esta vez no. Ahora ya no parezco tanto un terrorista.

Usted parecía homenajear a Unabomber en la portada de Souljacker. ¿Ha visto la serie de Netflix? No la vi. ¿Es buena?

Mucho. ¿Le interesa el personaje? A ver, ¿a quién no le interesa un chiflado solitario que vive solo en el bosque?

¿Cuándo decidió que no le iba a dar ningún pudor ser abiertamente confesional en lo que escribía? No lo pienso cuando escribo las canciones. A ver, soy uno de esos tipos raros que hace las cosas así, vivo como escribo. Me gustaría poder tener filtros, pero me resulta imposible. Lo vomito todo, me voy al corazón del asunto sin darme ni cuenta.

¿En la vida real es tan abierto? No. Los que me conocen por primera vez se llevan unos chascos enormes. La gente oye un tema mío y espera que al estar conmigo vaya a ser de esa manera. Obviamente, eso no sucede.

Supongo que a estas alturas le resulta complicado crear un personaje y convencer a la audiencia de que es ficción. Es fastidioso. Muchos creen que en todas las canciones salgo yo.

¿Existe algún tema sobre el que jamás escribiría? No creo. No se me ocurre nada de lo que no hablaría si pensara que es una buena idea hablar de ello. No sé si me explico. Por ejemplo, ahora mismo grabar una ópera rock espacial no creo que sea buena idea porque no me veo capacitado. Pero igual un día…

¿Hay algo que le dé rabia no haber hecho hasta la fecha? No sé, una ópera rock espacial, por ejemplo. Joder, pensaba justo eso. Ahora quiero volver a casa y probarlo. Mira, aún me alucina que esté aquí hablando de mi álbum número 12. Siempre pensé que si grababa un disco ya era mucho.

¿Cómo fue ver que, tras leer su libro, mucha gente se interesaba por su música? ¿No le dio un poco de rabia? ¡Qué va! Eso fue lo más bonito. Lo firmé como Mark Oliver Everett porque no lo escribí para los fans de mi música. No era la típica biografía de cantante de rock. Luego, el libro tomó vida propia y empezó a atraer hacia mis discos a mucha gente que lo leía, pero no sabía que yo tenía discos grabados.

Supongo que también debió pasar que a la gente le gustara el libro y luego escuchara las canciones y pensara: «Vaya mierda». Puede que existan, pero nadie me lo había dicho hasta ahora a la cara, gracias, ja, ja. En serio, me sigue admirando tanto que a alguien le guste algo de lo que hago que si les mola el libro y desprecian la música, me parece perfecto.

Hace un tiempo salió el rumor de que se iba a hacer una película con el libro. Nunca se estuvo a punto de hacer esa peli. Podría suceder un día de estos.

¿Quién haría de usted? Eso es jodido, porque… no sé, ¿quién crees?

Usted mismo no lo haría mal. Soy demasiado viejo ahora para hacer de mí. Pero, oye, me estoy interpretando a mí ahora mismo. ¿Cómo voy?

Lo hace genial. Lo sé.

Casi tan bien como en esa escena de la serie Love, producida por Judd Apatow, en la que aparece tocando Jet, de Wings. Maravillosa canción.

Y también rodó una escena para Si fuera fácil, dirigida por Apatow, y luego este le sacó del montaje final, ¿verdad? Sí. A ver, antes de que me pregunte: me lo pasé muy bien, rodé una escena con Paul Rudd y, bueno, todo lo que no sea mi típico día en la oficina siempre me parece bien. Pero, bueno, usted me ha visto actuar y sabe que lo mío es la música.

¿Le atrajo alguna vez el estilo de vida del rock? No soy exactamente Mötley Crüe. Aunque eso hubiese sido gracioso.

¿Cómo es vivir hoy en EE. UU.? Una pesadilla. Nos sentimos jodidos y molestos en mi barrio de Los Ángeles, pero me da que existen muchas otras partes de mi país donde la gente no se siente ni por asomo igual que nosotros.

¿Se ve grabando temas abiertamente políticos? Nunca he sido fan de la política en la música. Creo que Lennon era mucho mejor cantando sobre su madre que diciendo cosas tipo «dale poder al pueblo». Intento no hacerlo.

¿Es verdad que visitó la casa donde creció Lennon y se puso a cantar canciones de los Rolling Stones? Sí. Me gustó más la casa de Ringo.

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