Mario Gas: “Buscaos bien. Hay más” | Babelia

Mario Gas lo dice en pocas palabras: “El colapso de la pandemia ha hecho que muchas cosas se parasen, otras se pospusieran y anularan y, por empeño, alguna acabe poniéndose en marcha”. Sus planes siguen siendo abundantes y diversos: empieza recuperando el espectáculo sobre Pirandello, centrado en El hombre de la flor en la boca, que quiere arrancar con Àlex Casanovas, Montse Guallar y Xavier Ripoll; y arranca un ambicioso proyecto de Focus, en el que también colaboran el Grec, el Matadero de Madrid y el Español, para adaptar Pedro Páramo, de Juan Rulfo, en una versión de Pau Miró, con Pablo Derqui y Vicky Peña.

“Posiblemente se estrene en octubre, por lo cual nos hemos de volver a poner en marcha”, me dice. “Habíamos empezado a trabajar cuando nos pilló el confinamiento. Entrará en el bloque de espectáculos bautizados como De Grec a Grec”, matiza el director. Algunos han aparecido en cartel, todavía sin fecha. “Esto obedece”, añade, “a que para muchos queda tiempo: todavía estamos arrancando motores o poniendo en marcha los ensayos. Y en el caso de Pedro Páramo, a la suma de Español, Grec y el Matadero. Nuestra intención después es ir al Romea barcelonés y comenzar una gira por España”. Como saben sus múltiples lectores, el clásico de Rulfo es un relato breve pero muy poderoso. “Peña y Derqui van a ser dos oficiantes que encarnarán un sinfín de personajes. Estamos también planeando, con Bárbara Granados, una nueva versión de Amici miei, que ya estrenamos en La Gleva: ahora volvería a Barcelona, luego a Madrid y otras plazas, de nuevo con Vicky Peña y unos cuantos invitados sorpresa, según el formato anterior. ¡Proyectos no faltan!”.

Mario Gas abre su agenda y me señala la reposición de La tabernera del puerto, de Sorozábal; un Rey Lear que le ha propuesto Richard Sahagún; la versión en castelllano de Un dia cualquiera, de Oriol Tarrasón, que harán con Vicky Peña y Jesús Castejón a las órdenes del autor. Y se embala: “Hay un par de piezas de Alberto Iglesias; una propuesta de Ana Belén, ganas de montar musicales, proyectos con Seoane que siempre bullen y vuelven al paso del tiempo…”. Subraya también una realidad tremenda en su profesión: “El 98% vive o malvive al día, y el menguado tanto por cien restante pueden vivir más desahogadamente y bien se lo han ganado, pero está claro que no son el paradigma. La mayoría, a los tres meses de haber cerrado o que les hayan cerrado el grifo, están al borde de la incertidumbre, por decirlo suavemente, y hemos estado esperando a que algunas cosas funcionasen como en Francia o Alemania”. Me habla también de aquel célebre proyecto federal de artes escénicas, el new deal de Roosevelt, “que en otro momento de poscrisis económica conjugó teatro, danza, músical… Claro que debería ser entre nosotros una apuesta común y decidida de las instituciones, de la privada, de los intérpretes y del público, para reestablecer esa conexión que se nos ha escapado; apoyarnos con más fuerza en esa noción de la que hemos hablado tantas veces: devolvernos a la solidaridad codo con codo, las palabras ‘compañía, compañía, compañía’, como cuando Anguita repetía “programa, programa, programa”.

Reflexiona luego: “He pensado muchas noches sobre la pandemia, y con toda la humildad lo digo: esperaba una respuesta más colectiva, un entusiasmo a la hora de abrir unos estados generales de las artes escénicas para implicar a mucha gente. Espectáculos más colectivos, con mayor presencia, que generasen debate y reimplantasen la confianza entre todos nosotros. Me parece que en el fondo es un momento fantástico para reencontrarnos, intercambiar ideas, hacer una pequeña celebración de la vuelta. Hace poco lo hablábamos con Andrés Lima, de quien me gusta no solo lo que dirige sino también lo que piensa. Y suscribo, entre otras cosas, sus ideas sobre el teatro en las plazas públicas. Tengo a mi alrededor a mucha gente, actores y actrices, cantantes, músicos, bailarinas… Echo en falta tinglados de teatro y poesía, necesito una explosión colectiva en vez de quedarnos en monólogos y obras de dos para estar todos muy separaditos. ¿Una consigna? ‘Vayamos todos a por todas».

Más tarde va creciendo en Gas la alternancia entre la rabia y el empuje: “No es este un país al que le guste demasiado lo colectivo, pero yo espero que la rentrée sea algo más que poner pequeños parches. Hay mucha gente alrededor que pensamos igual y algo vamos a hacer. Insisto en seguir pensando en compañías y tribus que quieran y puedan hacer teatro, ópera popular, zarzuela, musical. La circunstancia es difícil pero también esperanzadora”. Seguimos caminando lentamente, pero el entusiasmo de Gas es contagioso. “La capacidad de reiventarnos es fuerte en nuestra profesión. Ha sido un duro golpe, aunque saldremos adelante porque pondremos el empeño de siempre. Hay que insuflar vitalidad, energía y apoyo. Siempre me vuelve este verso de Pedro Salinas: ‘Buscaos bien. Hay más».

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