María Casado, las bambalinas de la presidenta

En la videoteca queda el último casting para presentador de «OT» en el que María Casado aspiraba a liderar el formato entrevistando a un David Bisbal en pleno fenómeno fan. Su jefe de RNE y todos sus compañeros la apoyaron con su tele-voto, pero no consiguió entrar en la Academia. Esta semana, con mayoría absoluta y 40 años, se ha convertido en la primera mujer en presidir la Academia de la Televisión, una institución con más de mil académicos que integra desde las cadenas privadas a las locales.

El «día D», Casado comenzó su jornada a las cinco de la madrugada dirigiéndose a Prado del Rey para presentar su espacio de «La Mañana» de TVE, como lleva haciendo los últimos tres años. Ha ganado dos horas de sueño porque al frente de los «Desayunos» se levantó a las tres durante seis temporadas. A mediodía fue a votar a la Academia. Tras una dura sesión de crossfit para aplacar los nervios, siguió los resultados a través del chat que comparte con los 24 miembros de su candidatura, mientras cenaba con amigas íntimas en el centro de Madrid.

Pasadas las 22:00 horas de la noche recibió la llamada de su antecesor en el cargo, el veterano periodista Manuel Campo Vidal. «Se puede poner la presidenta…», le dijo nada más descolgar, a la vez que le deseo suerte en esta dura pero bonita tarea de representar a todos los compañeros de profesión. El traspaso de poderes se hará en las próximas semanas y esta es una labor por «amor a la televisión», que tendrá que compatibilizar con su programa diario. Casado no solo tendrá que arbitrar los debates electorales y otorgar los premios anuales, también liderará una parte institucional y legislativa en la que tiene mucho que decir. No le asusta, porque practica lo de «hablando se entiende la gente». Se recuerda presentando el polémico debate de las europeas entre Arias Cañete y Elena Valenciano, que llegó hasta aplazarse de día. Ahora, con un mapa político más amplio, piensa aplicar el sentido común desde la generosidad.

Estudiar «esto»

Su madre, Ana, fue la segunda en conocer la noticia y está muy orgullosa. Con ella se lleva 20 años y siempre han tenido una relación muy especial. «¿Qué tengo que hacer para estudiar esto?», le dijo cuando se dio cuenta que la radio y la tele le chiflaban. Esa fue la primera vez que pronunció la palabra Periodismo y, desde entonces, con una beca y mucha humildad llegó a presentar el telediario casi por accidente. Hace 13 años, cuando estaba sellando la tarjeta del paro, la llamaron para la prueba. Y hasta hoy. También Pepita, la perra familiar, ha celebrado la elección. Para eso se ha leído hasta su libro «Historias de la tele» (Ed. Aguilar). O la cuadrilla de Barcelona: Christian, Sonia, Carmen o Esther, que lo han vivido como suyo.

La presidenta es emocional, solo hubo que verla llorando en directo cuando retransmitía los trágicos atentados de su Barcelona natal hace dos veranos. «Yo podía haber estado allí. He gastado mucha zapatilla de joven por las Ramblas».

Ha recibido felicitaciones de compañeros, actores y cantantes, pasando por políticos y quién sabe si hasta de la Reina Letizia, con la que compartió sección de informativos.

La nueva presidenta es una mujer de gustos sencillos. Se le da muy bien la cocina -su especialidad, las empanadillas-, acaba de terminar la segunda temporada de «The Sinner», en Netflix, y está devorando el libro «Manual para mujeres de la limpieza», cuyos relatos basados en la intensa vida de la autora, Lucia Berlin, le parecen «una locura». Y lo tiene claro: «No me veo toda la vida delante de una cámara». Aunque le divierte lo que hace, sueña con estar entre bambalinas dirigiendo. Y le hubiera gustado que el hecho de ser la primera mujer en ostentar el cargo no fuera noticia, pero se siente orgullosa de abrir camino a las que vendrán después.

Lee más: abc.es


Comparte con sus amigos!

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *