Marc Alessi: «La creación de empleo neto en EE.UU. viene de las startup»

Estados Unidos tiene la etiqueta de paraíso emprendedor. Que las empresas más valiosas del mundo sean norteamericanas y tecnológicas da buena cuenta de que allí las ideas se rentabilizan, y de qué manera. Los Google, Apple, Amazon… son los grandes exponentes de una cultura de ensayo-error. Silicon Valley es la referencia y, tras él, está el ecosistema de la Costa Este, del que buena culpa de su éxito tiene Marc Alessi, director ejecutivo de la Asociación de Incubadoras Empresariales del Estado de Nueva York. «Ha crecido mucho el ecosistema en los últimos 10-15 años», cuenta a ABC. «Con el emprendimiento ves cómo reviven las zonas industriales; hay nuevos edificios… Incluso, todos los empleos netos creados en Estados Unidos últimamente provienen de las startup», explica Alessi. Una muestra de que el país tiene en la innovación uno de sus motores. La cultura del «trabajo duro» llevada al máximo exponente… aunque también la cultura del fracaso. «En Silicon Valley y San Francisco hay cultura del fracaso; tienes que fracasar 1-2 veces para aprender. A veces tienes una gran idea pero no es el momento perfecto para ese producto. Y lo verás en el mercado 10-15 años más tarde. Conceptos que funcionan más adelante con diferentes equipos porque las cosas cambian», destaca. En EE.UU. parece que si no emprendes, no eres nadie. Hasta el punto de que hay quien habla de burbuja de innovación. Alessi, por su parte, no es de esos sino todo lo contrario: «No hay muchas startup. Lo que sí es posible es que una industria se vea sobresaturada por una idea, pero eso es la competencia. No todas las startup pueden funcionar. La mayoría fracasan, y está bien, pruebas ideas. Los fondos de venture capital saben que solo una lo hará muy bien y 80 fracasarán. Estoy muy orgulloso de haber aprendido esa cultura». Alessi destaca que a veces el fracaso llega porque no es el momento adecuado para una idea concreta Aun así, la vocación de permanencia de las startup es relativa. A menudo no se crean para convertirse en los nuevos líderes del mañana sino que terminan siendo fagocitadas por grandes grupos. En este caso, Google, Apple o Amazon tienen «culpa» en ello por las operaciones de compra que acometen. «No todas las startup exitosas tienen el buen nombre de las grandes. Muchas salen de la universidad, pasan por la incubadora, están tres o cuatro años desarrollándose y de cara al consumidor y luego se venden», comenta Alessi. En esto, España es idéntica: crear para vender. Sin embargo, no todas las startup son iguales. Cada una es un mundo. Solo hay que ver que las startup de sus incubadoras ya son más de 2.000… y subiendo. «Cada una tiene una cultura diferente», dice el director ejecutivo de la organización, en relación al día a día de una de estas compañías en Estados Unidos. La cultura norteamericana deja patente que lleva en su ADN la innovación. Pero también tienen que aprender de España, como destaca Alessi. Por ello, su asociación está negociando con el Ayuntamiento de Madrid para realizar un intercambio de startup entre ambas regiones. Que entre 10-20 de ellas crucen el charco para intercambiar experiencias y desarrollarse. Una suerte de «Erasmus» para completar el ecosistema. «Estoy muy impresionado por lo que estoy viendo. Tengo la sensación de que España, y especialmente Madrid, tiene un ecosistema emergente», asegura. Próximamente viajarán a Nueva York representantes del Ayuntamiento para conocer más a fondo su dinámica. Los puentes están tendidos. Ya solo hace falta fijar fecha y a los agraciados. «Work hard, play hard», como dice Alessi.

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