Manolo Saiz no se rinde

El paso del tiempo, las heridas de guerra o simplemente el cansancio podrían ser causa suficiente para que Manolo Saiz (Torrelavega, 59 años) plegase velas y se recluyera discretamente hacia un retiro existencial. Hace doce años que el afamado exdirector de la Once perdió algo más que el prestigio o el honor. Perdió una vida, «se desvaneció toda mi fuerza psicológica, me robaron los mejores años», recuerda ahora que la Operación Puerto ha prescrito, a él lo exculparon de un delito contra la salud pública y su mundo se desmoronó en una acción de la Guardia Civil que perseguía al druida del dopaje Eufemiano Fuentes. Saiz levantó la cabeza hace tres inviernos: fundó un equipo ciclista de aficionados, Aldro Team, que esta semana ha echado el cierre por los nuevos proyectos de la empresa patrocinadora. Pero lejos de rendirse, ceder al aburrimiento o la falta de fuerzas, el director cántabro persiste: «Dedicaré 2019 a buscar un sponsor para mantener la estructura ciclista».

La perseverancia de Saiz tiene que ver con sus propias vivencias. Cuenta a ABC que el mecenazgo de la Once surgió en una cena informal, y que su sustituto (Liberty Seguros) apareció en una llamada cuando el director se encontraba de viaje en Canadá y creía que el mensaje en su teléfono era una broma de periodistas. «¿Por qué no voy a pensar que puedo encontrar otro patrocinador?». Y no hay forma de sacarle de su idea.

Lo que tuvo entre sus manos hace 29 años fue un imperio deportivo, la Once ciclista y amarilla que le disputaba el trono a Miguel Induráin. 484 triunfos, cinco Vueltas a España, varios podios en el Tour y corredores inolvidables como Zülle, Jalabert, Mauri, Olano o Marino Lejarreta. «No tuve ningún problema en pasar de la élite profesional al campo aficionado», dice el dirigente cántabro. «El problema es que los chavales ahora son hijos de internet y creen que lo saben todo. Falta tradición, cultura ciclista, algo de respeto… Muchos ni conocían a Induráin».

El equipo Aldro Team ha competido en el segmento aficionado durante tres temporadas y Saiz pretendía dar el salto internacional con un nuevo patrocinador que aportase cuatro millones. Su grupo de trabajo, diseminado por Valladolid, Valencia, el País Vasco y Cantabria, no fue capaz de convencer a alguna empresa española o extranjera de las bondades de invertir en ciclismo. Concluido el plazo del 31 de octubre, el Aldro Team ya no existe. Saiz vuelve a los despachos.

Los directivos le conocen por su pasado glorioso como innovador del ciclismo y también por su juicio en la Operación Puerto. «Este asunto lo tengo olvidado porque es pasado en mi vida. He perdonado a mucha gente que me vendió. Pero si un directivo me habla de esto, le entrego la sentencia para que la lea. Soy inocente».

Por la Operación Puerto, Saiz orientó su vida hacia el negocio de la hostelería. Dirigió una cervecería y un salón de bodas, antes de un fugaz paso por la directiva del Rácing de Santander. «Pero el ciclismo es mi vida. Le tengo tanto cariño, me ha dado tanto que no me puedo permitir retirarme de esta manera. Nunca sabes dónde puede estar la oportunidad».

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