Manifiesto de lo que de verdad importa | Babelia

Pregunta. ¿Qué se proponía contar en estos relatos? ¿Qué quería retratar?

Respuesta. Puede sonar un poco tópico, pero escribo por el placer de escribir, de imaginar nuevos enfoques de la vida y de las personas, enfoques que buscan quizá lo extraño, o lo inquietante, y cómo lo anodino se entremezcla con eso. El contraste entre una persona que cocina una tortilla de patata mientras imagina que odia a su padre, por ejemplo, una imagen cotidiana que dialoga con una idea espantosa y a la vez real y fácilmente identificable. Supongo que debajo de ello subyace la necesidad de entender, pero esto ya es una cuestión psicoanalítica.

Me apasiona el género humano, pero sobre todo los miembros aparentemente normales o vulgares del mismo. ¿Cómo es en realidad la gente que nos rodea? Me refiero a la gente corriente, la llamada clase media. ¿Con qué sueña si es que aún le quedan ganas de soñar? ¿Contra qué lucha si aún le quedan fuerzas para luchar? ¿Qué hace cuando sus sentimientos más profundos no concuerdan con su ideología? Me interesa la genuinidad de las almas, su libertad.

P. ¿Escribe para hacerlo, para abordar y dejar constancia de estos temas, o por la belleza de la escritura? ¿Por qué escribe?

R. Una de las cosas que las escritoras confesamos pocas veces es hasta qué punto una escribe para encontrar material genuino, no tanto para ahondar en las grandes preguntas de la vida, sino para dialogar con la literatura misma. Lo que quiero decir con esto es que quien escribe observa la vida, y al mismo tiempo se pregunta el encaje que esa visión pueda tener desde un punto de vista literario. La idea de lo singular me atrae especialmente, porque cuando leo me gusta que el texto me revele algo distinto, y para eso quien escribe tiene que poner más énfasis en lo pequeño y lo delicado que en lo grande, lo que llamamos tema. El tema no me interesa especialmente, nunca me planteo escribir sobre un tema u otro, aunque, lógicamente, cuando abordo un personaje, o una situación que me parece original, al final, me tengo que enfrentar de alguna manera a un tema, que, al final suele ser más bien el contexto, y no la matriz del relato. Es verdad que, una vez abordado el tema, me gusta ser rigurosa y leal a mis ideas, es decir, no soy negligente en lo referente al tema, o intento no serlo.

P. ¿Le ha cambiado algo la pandemia, su manera de ver lo que nos rodea?

R. No tengo mucha perspectiva todavía, no puedo observar la pandemia como historia finita, estamos todavía dentro de ella, ni siquiera sabemos adónde nos va a llevar realmente. Sí me hace ver que la existencia humana, poniéndome casi camusiana, es una existencia terriblemente volátil, mucho más débil de lo que nunca hemos llegado a sentir. En ese sentido, la literatura como la entendemos ahora juega un papel curiosamente anacrónico e inútil, porque si algo tiene la literatura es que ahonda en el alma humana, y a estas alturas de la historia esto parece irrisoriamente pasajero. Por eso, quizá es ahora cuando menos tenemos para perder y más tenemos que arriesgar.

Lee más: elpais.com


Comparte con sus amigos!