Macron teme la convergencia de movimientos de contestación social en las calles

Corresponsal en París Guardar

Emmanuel Macron teme la convergencia de movimientos de contestación social: personal hospitalario, estudiantes, sindicatos, chalecos amarillos, que sienten la tentación de «celebrar» el primer aniversario de su propagación como franquicia nacional de todas las Francias periféricas.

Desde hace varios días, los sindicatos de estudiantes de distintos niveles protestan de manera ruidosa contra la «precariedad» de su condición.

Este jueves, enfermeras, médicos y personal hospitalario protestan con sentadas, paros y manifestaciones muy diversas contra la «degradación» de los hospitales de toda Francia.

Grupúsculos de extrema izquierda y extrema derecha de la franquicia nacional de los chalecos amarillos han convocado «acciones» para «celebrar» el estallido del movimiento, el 16 de noviembre del año pasado.

Por su parte, la totalidad de los sindicatos han convocado para el próximo 6 de diciembre una jornada nacional de protesta contra los proyectos de reforma del sistema nacional de pensiones.

Se trata de movimientos muy distintos, que tienen pocas cosas en común.

Alertado por varios de sus consejeros y ministros, el presidente Macron teme una convergencia de conflictos, cuando las reformas anunciadas siguen empantanadas.

La cólera estudiantil es tan «difusa» como inflamable. Un joven al que se le habían rechazado becas, en tres ocasiones, decidió suicidarse, «a lo bonzo». Las fuentes policiales estiman que se trata de una «locura individual». Pero a nadie se le oculta el riesgo de un «efecto contagio». Los sindicatos estudiantiles suelen hacer mucho ruido, si se suman a otro sindicatos, con otras reivindicaciones.

La crisis del sistema hospitalario y farmacéutico francés viene de muy lejos. El cierre inexorable de farmacias, la crisis de la industria farmacéutica nacional, «atizan» el fuego de la crisis hospitalaria, víctima del modelo burocrático nacional.

La franquicia de los chalecos amarillos, de extrema izquierda, extrema derecha, y otros, lleva varios meses perdida en el «limbo» de la ausencia de movilización. Macron teme el riesgo de un «relanzamiento» de esa crisis, que tiene muchos «flecos».

Por su parte, los sindicatos continúan en pie de guerra contra el proyecto, empantanado, de reforma del sistema nacional de pensiones. Todavía no existe un calendario concreto de posibles reformas, concretas, pero los sindicatos denuncian la «totalidad» de un proyecto que sigue sin «despegar».

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