Luz verde al techo de gasto «prudente y riguroso» de la Xunta para 2020

Mientras se apagaban los ecos de las proclamas catastrofistas de la oposición, el presidente del Parlamento, Miguel Santalices, daba cuenta del resultado de la votación —38 votos a favor, 32 en contra— con la que recibe luz verde el techo de gasto para 2020, fijado en 10.160 millones de euros, que supone el paso previo indispensable para la entrada en la Cámara del proyecto de Presupuestos.

El trámite quedaba solventado en torno a las 15.30 y sus señorías se marchaban a buen paso a dar cuenta de una comida tardía después de que el conselleiro de Facenda, Valeriano Martínez, escuchara el protocolario rosario de críticas — «anacrónico», «relato de ciencia ficción», «década perdida», «economía vudú»—, que no ocultan la realidad: Galicia, a diferencia del Estado, se garantiza disponer de Presupuestos para el próximo año.

«Tenemos un modelo consolidado de crecimiento sano. Galicia tiene estabilidad, genera confianza y transmite seguridad a sus ciudadanos, familias y empresas», expuso el conselleiro. «Tenemos un gobierno que aprovecha la estabilidad que le dieron los gallegos para ponerla al servicio de los ciudadanos», incidió. Martínez encontró motivos para felicitarse en el hecho de que «llegamos a 2020 con el plan estratégico», esto, la «hoja de ruta diseñada hace cuatro años», «cumplido y con los deberes hechos».

Xacobeo 2021

«El reto ahora es preparar la próxima década, que arranca con el Xacobeo», proyectó. Minutos antes había apuntado al Año Santo como «factor clave en el sostenimiento del dinamismo de la economía gallega en los próximos años». La Xunta quiere convertir la celebración de 2021 en eje polarizador, como es bien sabido, y el conselleiro poco más hizo que recordarlo, pero en el BNG generó sarpullido. «Soy atea, no creo en los milagros», pregonó Ana Pontón. Tampoco son la referencia en San Caetano, donde la prioridad es mantener la velocidad de crucero pese a la inacción del gabinete Sánchez, que, en otros obstáculos, sigue sin abonar la deuda de 700 millones de euros.

Pese a todo, ya está aprobado el techo de gasto, «prudente y riguroso», que se incrementa un 3,1% como se avanzó la semana pasada, a partir de un cuadro macroeconómico cauto y «realista», que tiene en cuenta el escenario de ralentización de la economía global y el «peor comportamiento» del sector exterior, que se prevé se recupere en 2020. Un techo de gasto «más amplio sin dejar pufo ni ningún problema al gobierno que venga», destacó su «mérito»el portavoz popular Pedro Puy.

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