Lucero Tena: «¿Quién iba a decirme que mis castañuelas me llevarían al Liceo?»

Hace más de medio siglo, Antonio Fernández Cid describió así a Lucero Tena en este mismo periódico: «Menuda, riente, expresiva en la mirada, siempre ayudada por un movimiento de brazos que rubrica, subraya, realza y apoya, es buena conversadora. El estímulo de la pregunta es, a veces, innecesario». Desde entonces, la solista de castañuelas se ha paseado por los escenarios de 67 países -ella lleva la cuenta- con sus «pequeños instrumentos». Recién regresada de su última gira por China y Japón con el arpista Xavier de Maistre, este domingo debuta a sus 82 años en el Gran Teatro del Liceo como invitada especial en la zarzuela Doña Francisquita de Amadeo Vives, con dirección escénica de Lluís Pasqual. -Cuando se estrenó este montaje hubo mucha polémica. No es la Doña Francisquita de siempre, y entiendo que la gente que está acostumbrada a la zarzuela se sorprendiese, pero de la música no se modifica nada, se han tocado solo los diálogos, y es una música preciosa. Cuando me propusieron participar en el montaje, dije: «¿Qué pinto yo en una Doña Francisquita, si para tocar las castañuelas, las que bailan ya saben hacerlo?». -¿De verdad le sorprende que le propongan participar en una zarzuela, tras haber tocado sobre música de Bach y de Beethoven? -(Ríe) Me sorprendió. El fandango de Doña Francisquita lo tengo en mi repertorio de concierto como solista, pero no pensaba en participar en un montaje de la zarzuela. Y también, de zarzuela, tengo el Intermedio de La boda de Luis Alonso. Hicimos un vídeo con Voces para la Paz que lleva más de once millones de reproducciones en Youtube. En todo caso, acepté, y mire, ahora voy a tocar en el Liceo, ¡madre mía, qué maravilla! Tengo la suerte que he tocado en la Philharmonie de Berlín, en la Scala de Milán… ¿Quién iba a decirme que mis pequeños instrumentos me llevarían a tocar en un sitio como el Liceo? Solamente puedo dar gracias por la suerte que tengo. -Usted tiene una larguísima trayectoria, ¿cómo vive este éxito en internet, donde el público es mayoritariamente joven? -Para mí es una gran satisfacción que nuevas generaciones tengan interés, es de agradecer. Es muy emocionante. -¿Y hay suficientes jóvenes que toquen castañuelas? -Los hay, aunque yo no he tenido tiempo para dar clases. Tengo un método escrito, que usan varias escuelas, pero no tengo tiempo para enseñar, porque dedico mucho tiempo a estudiar y mejorar las obras que toco. Con mi edad, quiero aprovechar para tocar mientras las manos me lo permitan. -Ha tocado usted más en Japón que en Barcelona. -Sí, sí, en Barcelona hace muchísimo que no toco. La última vez fue La vida breve de Falla, con José Carreras haciendo de Paco, y desde entonces prácticamente no he vuelto, solamente a hacer algún pequeño concierto, como uno en la Academia Marshall, invitada por la hija de la gran pianista Alicia de Larrocha, de quien era muy amiga. -En esta ciudad no hay mucha zarzuela. El Liceo en los últimos años solamente ha programado tres montajes, todos de Doña Francisquita . -Qué pena que no haya una temporada de zarzuela, con la cantidad de zarzuelas preciosas que hay. No tendrán mucho interés.

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