Los virus no creen en Dios

Entre las muchas virtudes de Russell T. Davies destaca que entiende como pocos la ficción en la tele. Lo suyo es amor vocacional por el medio, no es un director de cine frustrado, sino alguien que abraza sin complejos todas las posibilidades y contradicciones de la tele. Por eso sus obras se mueven en un registro ambiguo y genial que casi nadie logra: tienen la ambición de una película de autor y la profundidad de un culebrón de sobremesa. Puede resucitar un icono pop como Doctor Who y firmar obras complejas e historicistas que tutean a las grandes producciones de la BBC, como A Very English Scandal.

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