Los turolenses se echarán a la calle para exigir la autovía a Madrid que les prometieron hace casi 20 años

La plataforma ciudadana «Teruel Existe» vuelve a la carga, ahora para rescatar del olvido el proyecto de autovía entre Teruel y Cuenca, que lleva diez años olvidado en los cajones del Ministerio de Fomento. Esa coordinadora llama a los turolenses a echarse a la calle para alzar su voz ante la Administración y exigir al Estado la construcción de ese trazado, que iba a ser la conexión directa de Teruel con Madrid por autovía -de la que carece-. La movilización tendrá lugar en enero, según ha asegurado «Teruel Existe», aunque aún no se ha decidido la fecha exacta.

La autovía Teruel-Cuenca es otro más de los ejemplos de promesas oficiales olvidadas que irritan a los turolenses. Esta provincia no tiene conexión con Madrid ni por autovía ni por ferrocarril. Con el tren lo intentó cuando se construyó el AVE Madrid-Valencia, pero el esfuerzo fue en vano. Con autovía, se le prometió la A-40, que conecta Madrid con Cuenca, pero que no pasa de ahí.

Cuando gobernaba José María Aznar, el PP se comprometió a construir el tramo de A-40 entre Cuenca y Teruel. Lo incluyó en el programa electoral del año 2000 y, desde el Gobierno, acometió los estudios técnicos que diseñaron cuatro posibles trazados alternativos. Así se llegó a marzo de 2004, cuando las elecciones generales dieron el Gobierno al PSOE de Rodríguez Zapatero. Necesitó cinco años para hacer la Declaración de Impacto Ambiental (DIA) a los trazados que había dejado prediseñados el Ejecutivo de Aznar y, cuando lo hizo, fue para tumbar el proyecto en su conjunto.

El Gobierno de Zapatero enterró la autovía Teruel-Cuenca argumentando que era medioambientalmente inviable. La decisión le valió al PSOE aragonés un aluvión de críticas. Al frente del Ejecutivo regional estaba por entonces el socialista Marcelino Iglesias; y, en Castilla-La Mancha, su compañero de filas José María Barreda.

Para capear las críticas lanzaron nuevas promesas. Se habló de rehacer los estudios de trazado desde cero, totalmente de nuevas, lo que fue visto por los turolenses como una forma de contentarles mientras se enterraba por completo el proyecto. Y se habló también de hacer otra alternativa distinta para dar salida a Teruel hacia Madrid, una autovía de conexión que iría desde Teruel hasta Alcolea del Pinar (Guadalajara), donde conectaría de la A-2. De esta promesa tampoco quedó ni rastro. Luego llegó la crisis y el Gobierno de Mariano Rajoy restringió al máximo las inversiones públicas, relegadas ante el objetivo prioritario de meter en cintura el déficit.

Diez años después, la prometida A-40 entre Teruel y Cuenca sigue durmiendo, olvidada, en los cajones del Ministerio de Fomento. Mientras, la comunicación entre ambas capitales de provincia sigue dependiendo de la vieja y precaria N-330.

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