Los trabajadores del flamenco demandan ayudas para no desaparecer

Los bailaores lo expresan como ellos saben: taconean y después, al ritmo de nueve campanadas que suenan como una incitación para acabar el año, se despojan de sus ropas hasta quedar prácticamente desnudos. El sonido no es aleatorio, porque representa los nueve meses que llevan cerrados los 93 tablaos españoles, de los que solo un 10% ha recibido ayudas. Jonathan Miró (Barcelona, 39 años) e Inmaculada Aranda (Córdoba, 37 años) lo han vivido y bailado en sus carnes, y por eso, al final de la performance, recogen sus ropas envueltas en una tela negra y la cargan en sus espaldas mientras se cogen de la mano.

Seguir leyendo

Lee más: elpais.com


Comparte con sus amigos!