Los testigos del «impeachment» incriminan directamente a Trump

Corresponsal en Washington Guardar

La primera vista oral en el juicio político a Donald Trump supuso ayer un duro golpe para el presidente a apenas un año de las elecciones en las que se juega su reelección. Dos veteranos diplomáticos estadounidenses acusaron abiertamente al presidente frente a las cámaras de televisión y ante la atenta mirada de la nación de haber intentado por todos los medios que el gobierno de Ucrania abriera una investigación a Joe Biden, su principal rival en el campo demócrata.

Uno de los testigos, el embajador en funciones de Estados Unidos en Ucrania, William Taylor, testificó abiertamente que a Trump, con respecto a Ucrania, sólo le importaba que el nuevo gobierno de ese país investigara a Biden. Como Ucrania no investigaba al político demócrata, dijo Taylor, el presidente retuvo durante unas semanas un paquete de ayudas por valor de 400 millones de dólares (unos 360 millones de euros), que finalmente sí fue entregado.

«Me parece que había dos canales diferentes de formulación y de implementación de políticas oficiales de EE.UU., uno convencional y otro altamente irregular», dijo Taylor en el interrogatorio. Según detalló este diplomático, un empleado suyo escuchó una conversación del presidente con su embajador en la Unión Europea, Gordon Sondland, «en la que quedó claro que al presidente Trump de Ucrania sólo le interesaban las investigaciones a Biden».

La jornada de ayer fue para los libros de historia, la primera vez en dos décadas en que la nación escuchaba atenta el testimonio de testigos de un posible delito del presidente, tan grave según los demócratas que puede ser motivo de destitución. La investigación comenzó hace un mes en el Capitolio a puerta cerrada, pero Trump, intentando entorpecerla, pidió que fuera en abierto. Así, por un error de cálculo del presidente, los estadounidenses escucharon ayer las acusaciones en su contra por parte de respetados diplomáticos que no militan ni en un partido ni en otro.

El otro testigo, el subsecretario de Estado para Europa y Eurasia, George Kent, desmintió abiertamente al presidente al testificar que «no hay prueba alguna» de que Biden cometiera un delito con respecto a Ucrania. Cuando el demócrata era vicepresidente de Barack Obama, su hijo servía en el consejo de administración de una empresa energética ucraniana, algo que Trump considera un claro caso de corrupción ligado además a algunas decisiones polémicas de la Casa Blanca entonces.

Tras los abogados de cada partido, preguntaron a los testigos los propios diputados de la comisión mixta del «impeachment». Los demócratas se limitaron a insistir en los detalles de las gestiones de Trump y sus enviados a Ucrania. Los republicanos, sin embargo, optaron por el boicot. En lugar de interrogar a los testigos acusaron a los demócratas de hostigar al presidente porque quiso dejar en evidencia la corrupción del anterior gobierno.

«No me puedo creer que aquí se esté acusando al presidente Trump de unos delitos en Ucrania de los que los demócratas son culpables. Que quede claro: son los demócratas los que conspiraron con Ucrania para interferir en las elecciones de 2016», dijo el diputado republicano Devin Nunes, fiel aliado de Trump en el Capitolio. Nunes se hace eco de una vieja teoría republicana de que la campaña de Hillary Clinton buscó ayuda de Ucrania, que está en guerra con Rusia, para implicar a Trump en una falsa conspiración con el Kremlin.

Consciente de que el día de ayer no iba a ser el mejor de su presidencia, Trump dijo desde temprano que no vería los interrogatorios por televisión. Según una portavoz, el presidente estuvo trabajando en el Despacho Oval, donde no tiene televisión, desde las 08.00. «Estoy demasiado ocupado como para poder verlo. Es una caza de brujas, es un engaño. Estoy seguro de que alguien me hará un resumen», dijo el presidente a la prensa durante una visita de su homólogo turco, Recep Tayyip Erdogan.

El viernes tendrá lugar la segunda vista oral, con un interrogatorio que promete ser todavía peor para el presidente. Acudirá al Capitolio la embajadora en Ucrania a la que Trump despidió y que denunció a puerta cerrada haber sido víctima de una campaña de desprestigio en su contra iniciada por el abogado del propio presidente, Rudy Giuliani.

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