Los navegantes derrotados por el oro de los mares del Sur

En la estela de los viajes extraordinarios que protagonizaron Colón, Magallanes y Elcano, hubo otros navegantes, también bajo la corona española, que surcaron el sur del océano Pacífico en la segunda mitad del siglo XVI, en busca de una isla que se fantaseaba era un maná de oro. Sin embargo, sus fracasos en esta empresa los hizo ser olvidados. Nombres como los de Álvaro de Mendaña, Pedro Fernández de Quirós o Diego de Prado, cuyos memoriales de aquellas travesías ha rescatado el miembro de la Real Academia Española (RAE) Juan Gil en el libro En demanda de la isla del rey Salomón, editado por Biblioteca Castro. Un ensayo sobre un “mito áureo que embaucó tanto al vulgo como a los descubridores”, escribe Gil (Madrid, 81 años), gran estudioso de Colón y de El Dorado. “Había un entramado de leyendas que venía de la antigüedad”, dice por teléfono. “Según un relato medieval, los navegantes encontrarían que la arena de esa isla era oro. Además, la Biblia había recogido que Salomón construyó su templo en Jerusalén con el oro, plata y maderas preciosas de ese lugar”. No obstante, la tradición también advertía de que unas gigantescas y feroces hormigas custodiaban tales riquezas.

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Isabel Barreto, capitana, gobernadora y comerciante

Isabel Barreto acompañó a su marido, Álvaro de Mendaña, en su segundo viaje en busca del oro de la isla del rey Salomón. Cuando este falleció en una isla del Pacífico, la dejó en el testamento como gobernadora de esas tierras y al mando de la expedición, que llegó con una nave, de tres, a Cavite. En esa travesía murieron 50 personas, mientras la viuda se negaba a compartir sus víveres y el agua. Las crónicas la describen como una mujer “despótica y de carácter indómito”. En su descargo, que mantuvo a raya a una marinería desesperada. Atracaron, exhaustos, el 11 de febrero de 1596. Meses después, se casó en Manila con el capitán Fernando de Castro. La pareja se embarcó de vuelta a Perú y porfió ante el virrey para que los derechos sobre las tierras descubiertas por Mendaña pasasen a ellos. De paso, Barreto quiso organizar un nuevo viaje para ser la señora de las islas Salomón, pero la burocracia lo retrasó. Se cree que murió en su Galicia natal.

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