Los mensajes para combatir el coronavirus también adoptan el lenguaje de los memes

Hay miles de mensajes en redes sociales que nos recuerdan que tenemos que quedarnos en casa para evitar los contagios del coronavirus. Lo hacen usando etiquetas como #YoMeQuedoEnMiCasa y #CuarentenaCoronavirus. Entre estos mensajes no hay solo consejos, recomendaciones y ánimos, sino también humor y memes, en un mensaje alejado del tono oficial que usan Gobierno e instituciones públicas. Los memes no solo funcionan en estos casos como entretenimiento o vía de escape, sino que ayudan a llamar la atención sobre asuntos importantes y a generar vínculos entre las personas afectadas por estas situaciones.

No son las únicas recomendaciones que se han compartido en forma de meme estas últimas semanas. En Washyourlyrics, una página creada por el desarrollador @neoncloth, podemos añadir la letra de una canción o cualquier texto que queramos a una infografía sobre cómo lavarnos las manos. La iniciativa se presenta como una forma de saber cuánto duran esos 40 segundos recomendados para lavarse las manos, pero también se usa como recurso humorístico. Por ejemplo, la compañía de teatro Shakespeare, de Washington, lo usó con parte del monólogo en el que Lady Macbeth cuenta que no puede limpiarse la sangre de sus crímenes. Pero también se ha hecho con la letra, algo menos intensa, de Soy una rumbera, de Melody.

Hay más ejemplos de traslación de recomendaciones oficiales a chistes y memes. Se ha usado para hablar de mascarillas, por ejemplo, para criticar a los que siguen viajando en estos momentos (pudiendo no hacerlo) o para recordar que durante unas semanas es mejor que no nos saludemos con besos y abrazos. Memes como estos se han compartido y creado en todos los países por los que ha pasado el virus.

Los memes ayudan a crear vínculos

Según explica a Verne Agnese Sampietro, investigadora posdoctoral de la Universidad Jaume I y experta en lingüística de la comunicación digital, la principal función de estos memes no es la de ayudar a difundir mensajes y recomendaciones oficiales, aunque puedan contribuir a hacerlo. En su opinión, esta clase de memes en un momento como el actual ayudan, sobre todo, a crear vínculos y comunidades virtuales, apoyándose en gran medida en el humor.

El humor funciona a menudo a partir de una incongruencia, “una ruptura de guion». Al identificar esta ruptura se genera este sentimiento de comunidad, no solo porque todos ya sepamos que tenemos que lavarnos las manos o quedarnos en casa, sino, sobre todo, porque entendemos las referencias al meme del novio distraído, por ejemplo, o participamos en la construcción de esa comunidad virtual usando el hashtag y contribuyendo con nuestras propias aportaciones. Este vínculo también se puede generar al bromear sobre experiencias comunes, como la de estar encerrados o no poder tocarnos la cara.

Del hashtag a la conciencia social

Esta función de los memes como herramienta para crear comunidades virtuales no es exclusiva de las pandemias, claro. Los memes siempre han tenido más impacto social y político del que a veces puede parecer, como explica An Xiao Mina en Memes to Movements (“De los memes a los movimientos”), libro en el que examina el uso y el alcance de los memes en actividades como la lucha contra la censura en China o el movimiento #BlackLivesMatter.

Es decir, los memes no solo son chistes que se comparten por WhatsApp. Para la autora, investigadora en medios y tecnología de la Universidad de Harvard, los memes ayudan a crear espacios para la conversación en internet. A pesar de las acusaciones de “activismo de salón”, en su opinión estas herramientas son (o pueden ser) “microacciones semipúblicas y simbólicas” que contribuyen a cambiar la opinión pública y, especialmente, a llamar la atención de los medios de comunicación y de otros usuarios de las redes sociales. Es decir, ayudan a que algunos temas ganen presencia pública, ya sean las protestas contra una dictadura o la importancia de mantener la distancia social. También, y en línea con lo que comentaba Sampietro, nos ayudan a identificarnos más con una causa o una idea, como cuando ponemos la bandera LGTB en nuestro perfil de Facebook.

A esto, claro, hay que sumarle los efectos positivos que tiene el humor en medio de una pandemia, de los que ya hemos hablado en Verne. Un chiste sobre los asaltos a supermercados de estos días puede ayudarnos a lidiar con la incertidumbre que estamos viviendo.

Los mensajes oficiales también pueden ayudar a crear vínculos, además de dar instrucciones claras. Lo hacen, cuenta la lingüista Agnese Sampietro, a través de mecanismos como hablar de “nosotros” o usar metáforas como las de la guerra y lo combates. Pero lo tienen más difícil para recurrir al humor: si los canales oficiales usaran recursos cómicos, se correría el riesgo de que les restáramos importancia.

Aunque también lo han hecho y, en algunos casos, con éxito. Las autoridades sanitarias de Vietnam publicaron un vídeo que versiona un éxito de 2017. La nueva letra aconseja lavarse las manos y la canción llegó a un challenge de Tik Tok, con su propio baile, tal y como recoge el medio estadounidense Vox.com.

Todo esto no quiere decir que todos los efectos de los memes sean siempre positivos. Mina escribe que pueden contribuir a la creación de cámaras de eco y a la polarización, igual que toda la comunicación en redes sociales. También es más fácil que se compartan bulos o, simplemente, mensajes bienintencionados, pero incorrectos. Por ejemplo, los que proponían cambiar los dos besos o el apretón de manos por el choque de codos: según el propio director general de la Organización Mundial de la Salud, no era buena idea, ya que nos ponía a menos de un metro de distancia de nuestro interlocutor.

Pero, a pesar de estos riesgos y problemas, los memes que nos llegan al móvil nos pueden ayudar a saber que no estamos solos en todo esto, ya estemos encerrados en casa o trabajando más que nunca en un hospital o en un supermercado.

Lee más: elpais.com


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