Los mejores vaporizadores faciales por menos de 30 euros | Escaparate

El estado de la piel, sobre todo la del rostro, es una de las principales ‘obsesiones’ estéticas de las personas preocupadas por su imagen; y lo es a cualquier edad. Según los expertos, una de las principales rutinas a llevar a cabo para conseguir un cutis brillante y sin impurezas es tener una buena rutina de limpieza facial. Y eso implica tanto la limpieza diaria como otras más profundas semanales, quincenales o mensuales (en función del tipo de piel) con distintos productos y dispositivos. Para ellas, por ejemplo, se pueden emplear los vaporizadores faciales: dispositivos que, a través del uso del vapor, abren los poros del rostro y ayudan a su limpieza profunda.

¿Qué es un vaporizador facial?

Conocidos también con el nombre de spa facial, se caracterizan por incorporar un depósito de agua que, una vez encendido el dispositivo, se calienta y transforma en vapor. En cuanto a sus aplicaciones, el uso de los vaporizadores faciales va más allá de la limpieza de los poros: también proporcionan una mejora del flujo sanguíneo y permiten disfrutar de un efecto relajante mientras dura la sesión.

Cómo utilizar un vaporizador facial

Para usarlos correctamente y obtener los máximos beneficios, lo primero que hay que hacer antes de usar un vaporizador facial es limpiar la piel si, por ejemplo, has usado ese día algún producto de belleza. Con la cara ya lavada, el siguiente paso es buscar un sitio que nos haga sentir cómodos. Por último, hay que colocarse frente del vaporizador: conviene no ‘pegarse’ demasiado, sino guardar una distancia de seguridad en torno a los 15 o 20 centímetros.

Conviene tener en cuenta, eso sí, que para las personas con rosácea, eczemas o pieles con rojeces un vaporizador facial no es la opción más recomendable. Para cualquier duda, lo mejor es consultar el manual de instrucciones donde se recoge esta información.

Cuánto tiempo se usa el vaporizador facial

Cualquier limpieza facial requiere de constancia para notar los resultados. Por eso, es conveniente elaborar un pequeño calendario con los días en los que vas a utilizar el vaporizador facial (algunos fabricantes en sus instrucciones recomiendan qué rutina es la más apropiada). La duración de cada sesión es de unos 10 minutos aproximadamente.

Qué vaporizador comprar

A la hora de elegir los vaporizadores faciales participantes en esta comparativa hemos establecido un presupuesto máximo de 30 euros. Para los usuarios interesados en una limpieza facial en casa, hemos seleccionado los siguientes modelos: Aiemok Nano Ionic (7,75), Medisana 88245 (8,5), VKK vaporizador facial (8,5), Voumey FS002 (8) y Wolady vaporizador facial sauna (8,25).

Estos son los aspectos tenidos en cuenta en sus respectivos análisis:

– Diseño: calidad de los materiales y cómo es el acabado de la vaporera facial.

– Resultados: si el producto cumple con los que promete y ayuda a limpiar puntos negros e impurezas.

– Experiencia de uso: cómo nos hemos sentido al utilizarlo, si la cantidad de vapor es la adecuada o no…

– Otros: si ofrece función de aromaterapia, incorpora función de apagado automático, viene con algún extra…

¿Cuál es el mejor vaporizador facial?

A lo largo de los dos últimos meses hemos utilizado estos cinco vaporizadores faciales como parte de nuestra rutina facial. En todos los casos hemos realizado una limpieza previa del rostro y siempre hemos tenido en cuenta las recomendaciones de uso de cada fabricante en cuanto a periodicidad del tratamiento y duración del mismo.

Antes de utilizar cada uno, nos lavamos la cara y al final de cada sesión, tras utilizar la vaporera, nos aplicamos una mascarilla y luego crema hidratante.

Las puntuaciones han estado muy reñidas. En esta ocasión, el vaporizador facial de VKK y el de Medisana (modelo 88245) han obtenido la nota más alta con un 8,5. Su experiencia de uso y resultados les permiten desmarcarse ligeramente del resto.

Vaporizador facial VKK: nuestra elección

Aunque todos los modelos analizados son una alternativa a tener en cuenta si lo que buscas es un vaporizador que te ayude en tus rutinas de limpieza facial, la propuesta de VKK ha logrado unas valoraciones especialmente positivas. Ha sido con el que más cómodo nos hemos sentido y el que mejores resultados ha proporcionado: con él, la piel luce más tersa y con brillo.

Su funcionamiento es idéntico al resto e igualmente sencillo. Por lo tanto, cuando llenamos el tanque de agua (su capacidad es de 90 ml) solo hay que pulsar el botón de encendido y esperar a que el vaporizador facial lo caliente para expulsarlo en forma de vapor. Este proceso de calentamiento apenas requiere de unos 30 segundos. El vapor sale de continuo y la cantidad que expulsa es la adecuada para que llegue a todo el rostro. Incorpora, asimismo, una función de control que mantiene estable la temperatura a 40º y otra de apagado automático que resulta muy útil: en el instante en que no haya agua, el dispositivo se detiene. Como obsequio, el fabricante incluye un kit cortauñas y una diadema suave al tacto.

Vaporizador facial Medisana 88245: la alternativa

Comparte con el modelo Voumey FS002 el mismo diseño, solo que la propuesta de Medisana no incorpora un selector de potencia externo con las velocidades 1 y 2. Para regular la salida de vapor del depósito del agua, dispone de una pequeña placa circular que hay que girar manualmente para adaptar y personalizar esta salida en función de nuestras preferencias. Ofrece, además, un accesorio para aromaterapia: si lo queremos utilizar, hay que retirar la tapa que lo cubre e introducir un pequeño algodón bañado con unas gotitas de la esencia que más nos guste y volver a encajarla.

Su calidad de fabricación es buena y cumple perfectamente con su función a la hora de limpiar los poros de rostro y nariz. Mientras, la capacidad de su depósito de agua es ligeramente superior al de sus competidoras y el tanque permite prolongar una sesión algo más de 10 minutos. Es importante, por otro lado, consultar el manual de instrucciones no tanto por las explicaciones que detallan su funcionamiento, sino por las recomendaciones de uso que establecen si el vaporizador facial es adecuado o no para cada persona: el fabricante especifica que en algunos casos (psoriasis, eccemas o rojeces) no se recomienda su utilización. Lo único que hemos echado en falta es la incorporación de una función de apagado automático si se acaba el agua.

Vaporizador facial Wolady: la mejor relación calidad-precio

Tiene unas dimensiones compactas que facilitan su ubicación y un peso ligero que favorece que pueda trasladarse de un lugar a otro cómodamente. Su calidad de construcción ha recibido una de las puntuaciones más altas del artículo. En este sentido, el detalle de la cubierta que protege la parte superior para que no se ensucie o dañe cuando lo estamos utilizando nos ha gustado mucho. Como complemento, disponemos de tres herramientas anti-acné que ayudan a completar la limpieza de los puntos negros y otras imperfecciones del rostro: vienen en un pequeño estuche y la calidad de sus acabados nos parece acertada.

Su tanque posee una capacidad para 70 mililitros de agua y esto permite utilizarlo en sesiones que duran 10 minutos (está en la media de lo que proporcionan el resto de vaporizadores) con una temperatura de 40ºC. ¿Qué tal la experiencia? Proporciona una buena potencia y cumple con lo que uno espera: realiza un buen trabajo cuando se trata de dilatar los poros y a medida que lo usas tienes la sensación de que la piel gana en suavidad y brillo. Suelta bastante cantidad de vapor, aunque no es el que más.

Vaporixador facial Voumey FS002

Presenta una buena adherencia a la superficie sobre la que se sitúe gracias a los cuatro puntos de apoyo que incorpora en su base; tiene además un buen acabado y, pese a estar fabricado en plástico, transmite sensación de durabilidad. Viene desmontado, pero no es un inconveniente ya que el proceso de montaje es súper sencillo, pues basta con acoplar el inhalador de boca y nariz para utilizarlo. Además, y como complemento, incluye un par de pequeñas esponjas de silicona que puedes usar para completar la limpieza facial.

El vaporizador funciona bastante bien y notas como ‘limpia y abre’ los poros del rostro. Conviene eso sí, al igual que sucede con el resto de propuestas, que cuando te aproximes dejes una distancia entorno a los 15-20 centímetros de distancia, porque el vapor sale muy caliente. Es posible elegir entre dos niveles de potencia desde el selector de giro. En nuestro caso, en las primeras sesiones utilizamos la posición 1 y luego pasamos a la 2 tras habernos familiarizado con su uso. Puedes llenar su depósito con el medidor de agua que viene en su caja: este tanque no tiene una capacidad grande pero para sesiones de 10 minutos es perfecto.

Vaporizador facial Aiemok Nano Ionic

En la parte trasera incorpora un pequeño depósito para rellenar el agua (evitar la del grifo por la cal) cuya capacidad permite que cada sesión dure entre ocho y diez minutos aproximadamente. Así, una vez listo, basta con pulsar el botón de encendido situado delante y esperar unos pocos segundos para que aparezca el vapor y dé comienzo la limpieza facial. La salida del vapor es continua, caliente y especialmente abundante, por lo que las primeras veces que lo usas no te llegas a sentir cómodo del todo. Luego te vas acostumbrando y comienzas a ver que los resultados merecen la pena. Como complemento, viene con una cinta para la cabeza y un kit que incluye cinco quita espinillas, cada uno con su plástico protector. La calidad de los materiales de estos instrumentos, al igual que la del propio vaporizador, es algo justa.

La boquilla a través de la que se expulsa el vapor tiene un diseño ajustable que facilita la experiencia de uso, y tienes la opción de añadir unas gotas de aceite esencial en el caso de preparar una sesión de aromaterapia. En nuestro caso, probamos con aceite de almendras. Incorpora también una función de apagado automático cuando detecta que el tanque está vacío.

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