Los mejores ‘smartwatches’ de 2020 que miden el nivel de oxígeno en sangre: Apple, Garmin o Fitbit | Escaparate

La pandemia ha hecho que estemos mucho más preocupados por nuestra salud. Y los wearables son un aliado perfecto para que podamos monitorizar nuestro estado físico en tiempo real, tanto en lo que se refiere a ejercicio o actividad diaria como a aspectos más específicos: desde la frecuencia cardiaca hasta el nivel de oxígeno en sangre. Esta es precisamente la característica que tienen en común los smartwatches o relojes inteligentes protagonistas de esta comparativa y que los convierte en una alternativa a los pulsioxímetros de dedo, que también tuvimos la oportunidad de probar.

¿Para qué sirve controlar la saturación de oxígeno en sangre mediante un smartwatch?

Y es que incorporar un sensor SpO2 es una prestación que se ha puesto bastante de moda en los últimos tiempos debido a la relación entre la Covid-19 y la reducción en la saturación de oxígeno. Esto no quiere decir ni mucho menos que gracias a estos relojes se pueda detectar la enfermedad, pero sí son una alternativa para conocer este dato que, además, es adecuado para analizar el rendimiento físico en entrenamientos y actividades deportivas.

¿Qué modelos de relojes inteligenets hemos elegido?

Entre los mejores modelos de smartwatches que miden la saturación de oxígeno en sangre que hemos probado se encuentran: Apple Watch Series 6 (con una puntuación media de 9 puntos), Fitbit Sense (8,5), Garmin Venu SQ Music (8,25), Mobvoi TicWatch Pro 3 (7,5) y Samsung Galaxy Watch 3 (7,75).

De ellos, hemos valorado tanto su capacidad general como relojes inteligentes, como específicamente su sistema de medición del oxígeno en sangre y su aplicación.

Diseño: además de que tengan una estética atractiva o un acabado que transmita sensación de durabilidad, lo idóneo es que al colocarse el reloj en la muñeca resulte cómodo de llevar y pese poco.

Software: es uno de los elementos clave porque es el que determina tanto las funciones como el interfaz para interactuar con el smartwatch.

Autonomía: al igual que sucede con el teléfono móvil, la batería de estos dispositivos inteligentes juega un papel importantísimo para que no sea necesario estar pendiente del cargador. Algunos modelos hay que cargarlos a diario; otros, cada varios días.

Práctica deportiva: una de las principales funciones asociadas a un reloj inteligente son las relacionadas con el ejercicio: crear perfiles de entrenamiento, recomendaciones, monitorización de las actividades, medidor de la frecuencia cardíaca…

Notificaciones: mientras que algunos modelos únicamente permiten recibir notificaciones de llamadas, mensajes o recordatorios, otros brindan la opción de responder a ellas e, incluso, mantener conversaciones de voz sin tener cerca el móvil.

Salud: su capacidad y fiabilidad a la hora de medir el oxígeno en sangre, así como la aplicación que cada uno de los relojes dan a esta información. Del mismo modo, otras opciones relacionadas con la salud, como el registro de las pulsaciones o de otras variables.

Así los hemos probado

Hemos probado todos los relojes inteligentes durante un mínimo de 15 días con dos smartphones diferentes, uno con sistema operativo iOS y otro con Android. La excepción ha sido el Apple Watch, que únicamente hemos utilizado junto con el iPhone 12 Pro Max. De esta manera, ha sido posible comprobar su desempeño en el día a día, cómo gestionan las notificaciones o la autonomía de su batería.

Para comprobar la fiabilidad de su sensor para medir el oxígeno en sangre, se han comparado los resultados en tiempo real con los que ofrece un pulsioxímetro como el ganador de nuestra comparativa de pulsioxímetros de dedo, el Viatom Oxysmart.

El reloj inteligente Apple Watch Series 6 es el ganador por su estupendo diseño, un conjunto de funciones y posibilidades muy interesantes y amplias posibilidades de personalización. Para usuarios de smartphones Android, el modelo recomendado es el Fitbit Sense, con un diseño muy atractivo, amplia autonomía y una buena variedad de opciones relacionadas con la salud.

Apple Watch Series 6: nuestra elección 

El Apple Watch sigue siendo la referencia absoluta del mercado. Su última versión, el smartwatch Series 6, incluye cambios mínimos a simple vista: su pantalla OLED es más brillante (algo que se nota sobre todo cuando está en reposo), es más rápido (un 20% según la firma) y es compatible con las redes de 5 GHz además de con las de 2,4 GHz, lo que tiene relación directa con la descarga o reproducción en streaming de contenidos de audio.

Dicho esto, continúa muy volcado en todo lo que se refiere a la salud. Así, a su seguimiento de la actividad diaria, la posibilidad de llevar a cabo electrocardiogramas o de detectar caídas para avisar a emergencias, ahora ha añadido la característica que lo convierte en participante de esta comparativa. Con una app dedicada, mide esta variable en unos segundos y los resultados que arroja son siempre muy similares a los que se obtienen con el pulsioxímetro de dedo, con variaciones máximas de un 1% según nuestras pruebas.

Dos aspectos destacables más. Por fin incorpora medición del sueño, aunque lo hace de forma bastante incompleta teniendo en cuenta lo que ofrece la competencia: detecta el tiempo que estamos en la cama, cuánto tiempo de media se duerme a diario, la frecuencia cardiaca durante este tiempo y los niveles de oxígeno en sangre, pero los datos que muestra son muy básicos y sin posibilidad de profundizar.

Además, contempla la posibilidad de que lo utilicen personas que no tengan un smartphone a través de la función Family Link, que estará disponible en breve, y está pensada sobre todo para personas mayores y niños: cuenta con opciones para controlar el uso que se hace del dispositivo y establecer límites de comunicación y uso, compartir datos sobre la salud y la actividad, recibir notificaciones con la ubicación…

Fitbit Sense: la alternativa

Con un diseño compacto y ligero que resulta muy cómodo de llevar incluso durante la noche, monta una pantalla AMOLED de 1,58 pulgadas que se ve realmente bien en cualquier condición lumínica. Aunque es compatible tanto con dispositivos Android como iOS, es con los primeros con los que funciona mejor: con ellos se puede responder a las notificaciones y gestionarlas fácilmente desde la propia app.

Pasando a sus opciones relacionadas con la salud, el sensor SpO2 del smartwach Fitbit Sense es bastante peculiar, ya que solo funciona de noche y desde una esfera dedicada; no cuando queramos. Para usar los datos hay que hacerlo desde ella o a través de la app. Durante la noche también entra en acción el sensor de temperatura cutánea y un sistema de medición del sueño que nos ha gustado mucho y detecta muy bien cuándo nos dormimos, despertamos y las distintas fases de profundidad.

Por otro lado, se acompaña de un sensor de ritmo cardiaco que se puede configurar para que avise cuando se alcanzan determinado volumen de pulsaciones, y un sensor EDA (de actividad electrodérmica) que mide los cambios eléctricos en la piel y que Fitbit utiliza para detectar el estrés. De nuevo, le falta algo de intuitividad en la lectura de los resultados: a diario ofrece una cifra entre 0 y 100 que es el nivel de gestión de estrés.

Por lo demás, ofrece una interesante autonomía que ronda los 5 a 6 días, es compatible con asistentes inteligentes (aunque para activarlos hay que hacerlo manualmente, no por voz, y dispone de GPS integrado.

Garmin Venu SQ Music

No llama especialmente la atención a simple vista, porque su estética es muy básica y entre sus materiales predomina el plástico. Está muy orientado a la práctica deportiva, donde sí brilla si tenemos en cuenta su precio. Así, el smartwatch Garmin Venu SQ Music incluye las funciones de deporte típicas de los relojes deportivos de Garmin: sesiones de entrenamiento pregarcadas de fuerza, cardio, yoga y pilates y la posibilidad de crearlas personalizadas, más de 20 modos deportivos, Garmin Coach (algo así como un entrenador personal para carreras)…

Durante todo el ejercicio su sensor de frecuencia cardiaca mide las pulsaciones cada segundo (también lo hace en reposo) y es capaz de medir el oxígeno en sangre, y controlar otras variables como el sueño, la hidratación, el estrés o el ciclo menstrual, así como hacer una estimación de la energía del cuerpo para elegir el mejor momento para los entrenamientos. Durante el día a día para este uso se agradece además que tenga botones físicos, ya que es más cómodo gestionar la actividad así que a través de una pantalla táctil.

Como smartwatch tiene más limitaciones, como que no se puedan responder notificaciones desde el reloj nada más que con mensajes predefinidos cuando se usa junto con un teléfono Android. Ofrece hasta 6 días de autonomía y esta edición Music permite descargar canciones, almacenarlas en el reloj y escucharlas desde unos auriculares Bluetooth.

Samsung Galaxy Watch 3

Su estética es muy clásica y elegante, con una esfera redonda y la posibilidad de elegir entre diferentes colores y acabados. Enseguida notamos que este smartwatch Galaxy Watch 3 es un reloj muy grueso y voluminoso, y también uno de los más pesados, por lo que cuesta acostumbrarse a llevarlo, sobre todo durante la actividad deportiva. Y es que tiene bastantes funciones orientadas al ejercicio, con planes de entrenamiento y estadísticas, incluyendo la medición del oxígeno en sangre, en tiempo real; en este caso, tenemos que decir que hemos notado una variación algo mayor en las mediciones que con otros modelos con respecto a las obtenidas con el pulsioxímetro de dedo.

Una vez terminada la actividad ofrece amplias estadísticas que se pueden consultar desde la propia esfera del reloj (en una estupenda pantalla Super AMOLED de 1,2 pulgadas) o a través de la app.

Nos ha gustado mucho su desempeño durante la noche, con un análisis de sueño detallado y bastante exacto que, de nuevo, puede consultarse también desde el reloj. A mejorar, la fluidez en el uso (a veces se engancha un poco) y el hecho de que, aunque es compatible con smartphones iOS y Android, en el primer caso tiene ciertas limitaciones de uso o a la hora de interactuar con las notificaciones.

Mobvoi TicWatch Pro 3 

Como el smartwatch de Samsung, en este caso también se apuesta por un diseño clásico que deja las mismas sensaciones: es grande (por lo tanto no apto para todas las muñecas) y grueso. Tiene una característica muy peculiar: monta dos pantallas, una encima de la otra. Nos explicamos.

Arriba está una pantalla de tipo FSTN en blanco y negro que muestra la hora, la fecha, los pasos y el estado de la batería, y que está encendida en todo momento. Por lo menos mientras no se toca la pantalla, algún botón o hacemos un gesto con la muñeca. Porque en ese momento se enciende la pantalla AMOLED que está por debajo: una pantalla a color con 1,4 pulgadas y brillo automático que se ve realmente bien. También se puede configurar que esté siempre encendida esta segunda, aunque no lo recomendamos: la batería se reduce mucho más rápido y no aporta mucho con respecto a la otra opción.

El smartwatch Mobvoi TicWatch Pro 3 funciona con WearOS, el sistema operativo de Google para wearables, por lo que no es de extrañar que funcione mejor con smartphones Android ni que traiga todas las apps propias preinstaladas. A ellas hay que sumar las desarrolladas por Mobvoi, entre las que se encuentran una amplia variedad para salud y deporte. Entre ellas, OxígenoTic, la específica para realizar una medición del oxígeno en sangre en cualquier momento y que se puede configurar para que funcione constantemente y guarde el registro de cada medición.

Lo que pasa es que tal mezcla de aplicaciones de uno y otro lado puede resultar liosa, ya que en ocasiones nos encontramos con que las opciones están duplicadas o que para usar algunas tenemos que usar varias apps diferentes.

¿Por qué debes confiar en mí?

Soy periodista con más de 10 años de experiencia en el sector tecnológico. Durante este tiempo, he elaborado reportajes, artículos y todo tipo de contenidos relacionados con los más variados aspectos relacionados con la tecnología. Además, durante los últimos años me he especializado en el análisis de productos para distintos medios —incluido EL PAÍS—, lo que me ha llevado a probar cientos de ellos, de todo tipo y gama: desde los smartphones más económicos hasta los más punteros, ordenadores, sistemas de sonido, televisores…

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