Los grandes laboratorios aceleran para tener la vacuna del Covid lista en otoño | Compañías

La carrera por disponer de una vacuna frente al coronavirus está batiendo plusmarcas de velocidad. Varios grandes laboratorios prevén terminar ya los estudios clínicos con miles de pacientes en otoño, acelerando frente a los varios años que habitualmente llevan estos estudios científicos. La última empresa en sumarse ha sido la multinacional estadounidense Pfizer, que planea pedir la autorización de los reguladores a su candidata en octubre.

Una vez obtenida la autorización, Pfizer y su socio Biontech planean suministrar hasta 100 millones de dosis en todo el mundo para finales de 2020 y aproximadamente 1.300 millones de dosis para finales de 2021. Los datos clínicos y preclínicos hicieron a ambas compañías decantarse por la candidata llamada BNT162b2 para avanzar en los ensayos con hasta 30.000 participantes, que comenzó en julio.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recoge en su último informe fechado a 20 de agosto que ya se ensayan con voluntarios 30 vacunas, de las que nueve se encuentran en fase III o II de esos estudios, las últimas etapas para probar su seguridad y eficacia. Adicionalmente, existen otras 130 en estado preclínico o I+D en laboratorio. Es un esfuerzo de aceleración nunca visto. Habitualmente el desarrollo de una vacuna supera una década de investigación, con plazos largos de análisis en cada etapa. Por la emergencia sanitaria y económica, el sector privado y los Gobiernos han asumido que no hay tiempo y los plazos se acortan.

En fase III, la última etapa antes de la posible autorización, se encuentra la opción de la británica AstraZeneca y la Universidad de Oxford. De momento, es la única empresa con la que la UE ha firmado un acuerdo de suministro de 300 millones de dosis, al que se espera que España se adhiera. Se prevé que las primeras inyecciones puedan administrarse a finales de 2020 y sobre todo a partir de 2021. En este caso, preliminarmente se calcula que esta sea la alternativa más barata, de solo unos pocos euros por dosis, según avanzó la propia empresa.

Compras de la UE

Por su parte, la compañía alemana Curevac, con la que la UE mantiene conversaciones para comprar 225 millones de dosis, ha empezado la fase II en agosto. En los preacuerdos de la UE con otros laboratorios hay que 300 millones de viales del consorcio de Sanofi y GSK y 200 millones (ampliables a 200 millones más) de Johnson & Johnson.

En fase III también se encuentra la candidata de la estadounidense Moderna, que prevé fabricar 1.000 millones de dosis. Hasta 30.000 voluntarios ya participan en sus ensayos. Esta es una de las empresas a las que el Gobierno de Donald Trump ha apoyado con miles de millones de euros en su programa Warp Speed (velocidad máxima) para garantizarse 300 millones de dosis antes de enero.

Otra de la alternativa más avanzada es la de Johnson & Johnson, a través de su filial farmacéutica Janssen, que comunicó el viernes que probará su producto experimental con 60.000 voluntarios a partir de septiembre. Janssen también se encuentra junto a Moderna en la operación Warp Speed, así como los proyectos de Pfizer, AstraZeneca, la estadounidense Novavax y la del consorcio formado por GSK y Sanofi, que de momento va algo más atrasada debido a que sus pruebas de fase I y II comenzarán en septiembre y la de fase III no llegará hasta final de año. En el caso de Novavax comenzará la fase III en octubre.

Es muy probable que sean también las candidatas de estos laboratorios (algunos de ellos son gigantes del sector como Pfizer, Sanofi, AstraZeneca, GSK o Janssen) las que finalmente acaben administrándose en Europa, ya que son compañías que investigan en nuevas terapias habitualmente bajo la vigilancia de la Agencia Europea del Medicamento (EMA), que es el organismo que tiene que autorizar su comercialización tras evaluar en profundidad los dossieres médicos de cada producto.

Tienen bastante menos probabilidades de llegar a España otras vacunas que también avanzan rápido, pero que no desarrollan ensayos clínicos en Europa, como las de las chinas Sinovac, Cansino y Sinopharm. Igualmente la rusa Sputnik V, desarrollada por el Instituto Gamaleya, cuenta con menos posibilidades, aunque de forma propagandística haya sido la primera del mundo en aprobarse tras haberla testado en tan solo 38 voluntarios. El jueves, las autoridades sanitarias rusas afirmaron que probarán la vacuna a partir de finales de mes en 40.000 voluntarios inicialmente en Rusia, aunque planean que los estudios se realicen también en otros países.

A pesar del enorme riesgo empresarial, a la vez que las compañías avanzan en sus estudios y en las autorizaciones, gran parte fabrican en paralelo sus vacunas candidatas o firmando acuerdos con terceros en países como India o China para tener listos millones de viales en el momento en que reciban la autorización de comercialización.

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