Los goles más solidarios de la historia | Es LaLiga en EL PAÍS

Dice sor Josefa que junto a la placa que señala el comedor social de las Hijas de la Caridad como uno de los más antiguos de Madrid habrá que colocar otra al lado pronto para dejar constancia del esfuerzo extraordinario de los últimos meses, a la altura de esos pucheros que se empezaron a repartir en 1916 en Chamberí, entonces un precario arrabal de la capital. “Hemos llegado a dar de comer a 600 personas por día. Familias, adultos, gente que dejó de venir tras superar la crisis de 2010 y ahora ha vuelto… Habría sido imposible sin los vecinos dademásel barrio que se ofrecieron a venir a echar una mano. Esta pandemia también ha despertado nuestro lado más humano”, cuenta la directora, de 62 años, de un centro que se abastece gracias al trabajo de la Federación Española de Bancos de Alimentos (FESBAL), que estima pasar de 145 millones de kilos de alimentos repartidos en 2019 a casi 200 millones. Un objetivo que prevé alcanzar de la mano de nuevos aliados: LaLiga y sus ídolos que mueven pasiones en todo el planeta.

Este diciembre los goles de los Messi, Benzema o Luis Suárez tienen un valor más allá de decantar el resultado final de los partidos. A razón de 1.000 euros por gol, LaLiga y Banco Santander, patrocinador principal de la competición, harán una donación a los Bancos de Alimentos españoles en función del número de dianas que se han marcado desde el pasado día 11 hasta el 21 con el objetivo de ayudarles a plantar cara a una crisis que ha disparado sus beneficiarios. “Desde el primer momento vimos una clara vía de colaboración, puesto que nos transmitieron la necesidad de ayuda derivada del aumento de demanda de alimentos”, explica la directora de la FUNDACIÓN LaLiga, Olga de la Fuente, que a través de la campaña Esta Navidad dejemos el hambre a cero ha conseguido reunir hasta la fecha más de 60 toneladas de comida.

La FESBAL cuenta con 54 bancos de alimentos repartidos por todo el territorio y prevé llegar a atender a 1,8 millones de personas en España. Una cifra récord que sería imposible de alcanzar sin la implicación de 3.500 voluntarios estables; la colaboración de algo más de 8.000 entidades sociales, como las madrileñas Hijas de la Caridad, y la solidaridad de instituciones, empresas públicas y privadas y particulares que colaboran con sus donaciones, ya sean con comida o con aportaciones económicas.

Como cada año desde 2012, la organización ha celebrado cuando se acercan las fiestas navideñas su principal campaña anual, la Gran recogida de alimentos, que ha sido un poco diferente a causa de la covid. En lugar de recoger físicamente los alimentos, se han recaudado 31 millones de euros —23 de ellos en las cajas de tiendas y supermercados y los ocho restantes a través de la página web y los 54 Bancos de Alimentos asociados— para comprar directamente alimentos y distribuirlos.

“La situación sanitaria no está clara y tampoco la económica y social auguran una fácil salida para los sectores más vulnerables de la sociedad. Sin embargo, estamos preparados para hacer frente a esta situación que nos inquieta y garantizar que todas esas personas desfavorecidas puedan tener una comida digna en estos días tan especiales y entrañables en los que echaremos en falta a los que se han ido o sufrido la enfermedad”, argumenta Miguel Fernández, director general de FESBAL.

Una llamada a la solidaridad que entendieron LaLiga y su Fundación. En 2020, la organización ha ampliado el impacto de su colaboración con entidades sociales, renovando su alianza del año pasado con la cena de Nochebuena del Padre Ángel, de Mensajeros de la Paz, y pasando de 56 a 60 comedores de 30 ciudades diferentes a los que ayuda en estas fechas tan señaladas para ofrecer comida a cerca de 10.000 personas. “Somos conscientes de que iniciativas como esta son necesarias siempre y, especialmente, este año y en estas fechas”, argumenta De la Fuente.

En el vientre de la cocina de las Hijas de la Caridad, con mascarillas y distancias de seguridad, sor Josefa saluda a trabajadores y voluntarios con entusiasmo y energía. Habla del menú del día —macarrones, ensalada y pescado para los que comen allí y un bocadillo de carne, fruta, pan y bebida para los que se lo llevan— como una sencilla pero imprescindible bendición. Su mensaje es el de alguien optimista, pese a la dura realidad a la que se enfrenta cada día. “Por fortuna siempre hay personas dispuestas a ayudar a superar estos tiempos difíciles”, zanja.

Lee más: elpais.com


Comparte con sus amigos!