Los Duques de Cambridge y los de Sussex, separados en su reencuentro más polémico

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Era el reencuentro más esperado. Por fin, después de cuatro meses y numerosos rumores de distanciamiento, los Duques de Cambridge y los de Sussex se volvían a ver las caras el pasado fin de semana con motivo de la celebración del Día del Armisticio, que rememora el final de la Primera Guerra Mundial. La tradicional jornada comenzaba con dos minutos de silencio, que daban paso a la celebración de la ceremonia en el Cenotafio, monumento londinense que acoge los homenajes a los caídos.

Pero a pesar de tratarse de un día para el recuerdo en Reino Unido, no se pudo evitar que todas las miradas se centraran en Meghan Markle, el Prínicipe Harry, el Príncipe Guillermo y Catalina de Cambridge. Y es que los rumores de enfrentamiento entre los matrimonios, que confirmó más adelante Harry, han generado una gran expectación mediática. «Ahora estamos en caminos diferentes, pero yo siempre estaré para él y él para mí. No nos vemos tanto como solíamos hacerlo porque estamos muy ocupados«, reconoció en el polémico documental que se publicó a su regreso de Sudáfrica.

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Las alarmas han vuelto a saltar a raíz del último acto público, ya que los hermanos y las cuñadas se han sentado separados. No obstante, esta colocación tiene una explicación, pues se trataría, una vez más, de una cuestión de protocolo, que establece que se deben sentar por orden de relevancia o procedencia. La Reina, en el centro, flanqueada por Carlos de Inglaterra (a la izquierda) y el Príncipe Guillermo (derecha) junto a su esposa. El Príncipe Harry, por su parte, se situó junto a Meghan en segunda fila, donde también se encontraban la princesa Ana, su marido y los condes de Wessex.

Así, y tal vez respondiendo a las exigencias de Isabel II, no se ha producido ningún acercamiento ni conversación entre los Sussex y los Cambridge, evitando que el protagonismo de la solemne jornada recayera sobre ellos, tal y como ya habían dejado caer los medios británicos. Eso sí, después de los actos agendados, probablemente hayan tenido tiempo para saludarse y tener alguna conversación, pero ya lejos de las cámaras (y las miradas) indiscretas.

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