Los dominios .eu buscan nuevo dueño: ¿oportunidad o atolladero? | Tendencias

El apellido de la Unión Europea en internet está buscando un cambio de aires. Desde que nació en 2005, la extensión ha sido gestionada por la misma entidad: EurID. Ahora, los más de 3,5 millones de dominios registrados con esta terminación podrían estar preparándose para cambiar de manos. A finales de este año concluye el plazo otorgado por la Comisión Europea para la presentación de los candidatos a asumir el papel de registro del .eu y encargarse, a partir de octubre de 2022, de promover la identidad de la región y el multilingüismo, garantizar la privacidad y la seguridad de los usuarios de esta extensión. “Ha habido varias renovaciones del contrato con EurID, pero esta vez la comisión parece estar tomándose muy en serio el atraer otros candidatos”, asegura Peter Van Roste, director general de CENTR, la asociación de registros de dominios de Europa.

¿Hay aspirantes al trono? Van Roste se muestra convencido de que los hay y vaticina que el candidato con más posibilidades es un hipotético consorcio de entidades de diferentes puntos de Europa que incluya registros de extensiones de otros países. Pero advierte que gestionar una extensión de dominio no es un camino de rosas: “El mayor pro y el mayor contra son lo mismo. Estás prestando un servicio a un mercado internacional. Esto es mucho más interesante que un foco más ajustado, pero también añade complejidad”. El tamaño del mercado y la veintena de idiomas que lo pueblan es la primera nota de complejidad. Para continuar, la gestión del .eu se hace de acuerdo con los designios de la Comisión Europea, lo que introduce usos y costumbres más restrictivos que los que manejan otras extensiones nacionales. “Nuestro contrato es con la Comisión Europea y ella hace las reglas. Así que siempre que tenemos que introducir un cambio importante debemos seguir un proceso con junto con la comisión”, señala Giovanni Seppia, responsable de relaciones exteriores de EurID.

Un claro ejemplo de las estrecheces que genera el fuerte vínculo con la comisión es lo ocurrido con el Brexit, que Seppia califica como el principal reto que han enfrentado en los últimos cinco años. En línea con los designios de la Comisión, el 1 de enero de 2021, todos los ciudadanos británicos que no tengan una entidad registrada en la Unión Europea verán sus dominios cancelados. “Estamos acostumbrados a recibir nuevos países, pero probablemente no estábamos preparados para el escenario en que un país abandona la Unión Europea”, comenta. Cuando comenzó el Brexit, EurID tenía registrados unos 360.000 dominios a nombre de ciudadanos británicos. Ahora quedan algo menos de 130.000. “Personalmente opino que un aterrizaje más suave habría sido menos disruptivo para el mercado. Por ejemplo, una alternativa podría haber sido dejar de aceptar nuevos registros”, añade Van Roste.

En la convocatoria quedan excluidas las entidades que tienen base fuera de la Unión Europea y la motivación económica se diluye por la limitación a entidades sin ánimo de lucro. “Cualquier beneficio que se logre al final del año regresa a las arcas de la Comisión Europea, donde es una gota de agua en el océano de los presupuestos europeos”, precisa el líder de CENTR. De hecho, la propia comisión explicita en su anuncio de la convocatoria que tanto el proceso como los aspirantes deben cumplir con principios de transparencia y no discriminación. Los expertos coinciden en que con estas medidas se frenan de antemano controversias como la que acompañó a la extensión nacional de Colombia cuando se sometieron a un proceso similar. En el caso del país andino, se desató una batalla legal entorno a supuestas irregularidades en la fórmula para evaluar las propuestas económicas.

En este contexto, el interés en asumir la gestión del dominio .eu respondería a una mezcla de afición por los retos y confianza en la marca Europa, pero hay otras ventajas, como la posibilidad de atraer talento de alto nivel y procedente de toda Europa. “El alcance internacional y la credibilidad que supone ganar un contrato así podría ser la parte más atractiva”, razona Van Roste. Para EurID, los pros son suficientes como para repetir su candidatura. “Si realmente crees en el proyecto europeo, gestionas la extensión que representa a la Unión Europea en Internet”, razona Seppia.

Durante los últimos 15 años, la extensión .eu no ha estado parada. Bajo la tutela de EurID ha integrado las versiones griega y cirílica de la extensión, ha reforzado las medidas de seguridad, ha acreditado 700 entidades registradoras a través de las cuales se gestiona la venta de los dominios a particulares y ha certificado la sostenibilidad de sus operaciones, tras reducir sus emisiones en un 92% desde 2012. Para quien asuma el rol de EurID en el futuro, Seppia recomienda algo más que fortalezas técnicas. “Hace falta pasión, cierto temperamento para convertir la extensión en algo casi vivo. No solo un punto al final de una dirección web”, afirma.

En el futuro inmediato se cierne la sombra de la crisis económica provocada por la pandemia. Ahora la situación es estable, es más, algunos dominios regionales han registrado incrementos notables asociados al impulso del comercio online, pero según Seppia, se avecinan curvas. “En el pasado hemos visto que cuando hay una crisis económica, el entorno de los dominios se ve golpeado por ella uno o dos años más tarde”, explica. “Además, el .eu es en cierto sentido una extensión política porque su suerte está muy asociada a la de la UE. Si hay sentimientos negativos hacia la UE en algunos países, también le afecta».

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