Los directivos piden estabilidad y reformas para no perder el paso en la era de la disrupción

Estabilidad, reformas e innovación son algunas de las soluciones de los directivos y empresarios españoles para afrontar el reto de una sociedad en continuo cambio. El auge de los movimientos extremistas, el avance imparable de la digitalización o el creciente peso de la Responsabilidad Social Corporativa están transformando los modelos de negocio, por lo que es fundamental anticiparse a esas tendencias y actuar con determinación para aprovechar sus potenciales beneficios y minimizar sus posibles efectos negativos. Cuestiones sobre las que reflexionaron esta semana los ponentes del XVIII Congreso de Directivos de la Confederación Española de Directivos y Ejecutivos (CEDE), celebrado en Málaga, que ha contado con la asistencia de más de un millar de directivos. En su conferencia inaugural, el presidente de Caixabank, Jordi Gual, aseguró que vivimos una «enorme época de cambios» que a menudo generan en los ciudadanos cierta desorientación y pueden poner en cuestión los valores que durante años han guiado el comportamiento de las personas. «Este es un caldo de cultivo para la aparición de liderazgos políticos y sociales de carácter populista y demagógico», dijo el máximo dirigente de la entidad, que recordó que, aunque este tipo de movimientos plantean problemas a nuestra economía globalizada, «hemos de ser optimistas porque los países europeos tienen sistemas institucionales sólidos y contrapesos que van a impedir que estas propuestas populistas avancen». El banquero añadió que, «sin negar el protagonismo del sector público, el sector privado debe jugar un papel esencial para que aumente la confianza en el sistema». Por su parte, el presidente del Centro de Economía Geopolítica Global de ESADE y exsecretario general de la OTAN, Javier Solana, indicó que el capitalismo «es el único método de producción que existe globalmente». Aclaró, eso sí, que la victoria del capitalismo no implica la de la democracia y que, precisamente por ello, es imprescindible trabajar en cómo luchar contra la desigualdad porque «genera veneno, y el veneno provoca extremismos». El precio de la desconfianza Tras cuatro elecciones en cuatro años, los empresarios españoles anhelan que se ponga punto final al bloqueo político del país. El presidente de la patronal CEOE, Antonio Garamendi, pidió la formación de «un Gobierno estable» que haga hincapié en el rigor presupuestario y la ortodoxia económica. Instó a los políticos a poner fin a la inestabilidad, que genera una desconfianza que se traslada al empleo, las inversiones y el ahorro. En este sentido, reclamó que, tras los comicios de hoy, «la clase política y la oposición responsable se sienten en una mesa y hablen de las cosas del comer como pueden ser las pensiones y otros temas» que, a su juicio, «no pueden esperar más tiempo». Apuntó que las medidas necesarias para afrontar el futuro con garantías pasan por trabajar en la formación e innovación, sin perder de vista las infraestructuras y la internacionalización. Isidro Fainé, presidente de la Fundación CEDE y de la Fundación Bancaria La Caixa, pidió también que «se abran los oportunos espacios de negociación, con vistas a consensuar las reformas estructurales que el país necesita». ¿A qué deberían afectar? En su opinión, «a la calidad del sistema educativo, al correcto funcionamiento del mercado laboral y al diseño acertado del sistema impositivo». En su ponencia incidió asimismo en las innovaciones tecnológicas, cada vez más disruptivas y que afectarán a «todo tipo de actividades». Pero no solo la digitalización es relevante. El cuidado del medio ambiente se ha convertido en un objetivo prioritario para las organizaciones. Y en eso, el sector de la automoción y de la energía tiene mucho que decir. El presidente de Seat, Luca de Meo, anunció que «Grupo Volkswagen va a invertir de aquí a 2022 40.000 millones de euros en el coche eléctrico», en sintonía con las reglas del juego que se han decidido hace un año en cuanto a reducción de emisiones y contaminación. Para lograr los objetivos medioambientales, señaló de Meo, «en 2025 uno de cada cuatro coches que vendamos tendrá que ser eléctrico», una meta lejos del 1% actual. «Nuestra empresa cree en ello, pero tenemos que hacerlo porque si no vamos a pagar multas multimillonarias», comentó en su diálogo con Josu Jon Imaz, consejero delegado de Repsol. El dirigente de la multinacional energética lamentó que se está «demonizando» el diésel, lo que ha tenido consecuencias en las decisiones de compra de los consumidores. Además, defendió que es un error pensar que la movilidad sostenible va a resolverse con el 1% que supone el coche eléctrico sobre el total de las ventas. «Hoy el problemas de las emisiones en España no es el diésel ni la gasolina, es el parque viejo», afirmó en alusión a la media de 12,5 años de vida que tienen los vehículos comerciales. Más allá del análisis de la coyuntura española y de las propuestas de mejora, el Palacio de Ferias y Congresos de Málaga, con un auditorio repleto de público, acogió conversaciones entre líderes españoles en distintos ámbitos, que compartieron cómo fue su escalada a lo más alto. «Es importante saber adaptarse a las circunstancias y tener siempre como utopía la excelencia», resaltó Inma Shara, directora de orquesta y compositora, que explicó la actitud que define a todo buen líder: «No debe ordenar, sino inspirar; convencer, no vencer». Francisco Reynés, presidente ejecutivo de Naturgy, concluyó que «la nueva dirección tiene que compartir la pasión por el cambio». Dos elementos, pasión y cambio, sin los cuales no se entendería la sociedad actual ni el éxito profesional de los directivos que participaron en el Congreso.

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