Los deseos no piensan

Los ingleses tienen un término (wishful thinking) difícil de traducir. WordReference propone “ilusión” o “deseo”, que están bien, pero carecen del aguijón original. El Collins sugiere “hacerse ilusiones”, lo que está algo mejor. El wishful thinking es un pensamiento guiado por el deseo, lo que parece un oxímoron, pues entrevera dos capacidades humanas que solemos considerar contradictorias, la razón y la ilusión. Ahí está el aguijón, y convoco a los lingüistas a que resuelvan este problema acuciante (yo no he podido, pero solo soy un juntaletras). El wishful thinking más peligroso al que nos enfrentamos ahora mismo es la idea irresistible de que la pandemia se ha acabado, y su corolario de que el papel de la ciencia ha caducado a estas alturas de la crisis. Sería bonito, ¿no es cierto? Sería bonito, pero no es cierto. Ni la pandemia ha acabado ni la ciencia del coronavirus se ha parado. Esa voz que te habla por las noches no es la de la razón, sino la del deseo. Wishful thinking.

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