Los coches de alta gama aterrizan en la tecnología verde | Fortuna

A bombo y platillo, Bentley, la marca de coches de lujo inglesa, anunció el pasado lunes una auténtica revolución tecnológica. Tras tres años de investigación, estaban al fin en disposición de dar a conocer Octopus, un proyecto de innovación orientado a mejorar los resortes que mueven a sus coches eléctricos. Gracias a sus estudios, afirman desde la marca, han logrado desarrollar un sistema de tracción eléctrica que puede prescindir de los imanes de tierras raras, una pieza fabricada con elementos químicos como el escandio, el itrio, el cerio o el lantanio, casi imposibles de encontrar en su forma pura sobre la superficie terrestre –de ahí su nombre–, y cuyo mayor productor mundial es China, que tiene el control del 85% de las reservas. “No es ningún secreto que nuestra ambición es liderar el camino de la movilidad de lujo sostenible”, afirmó al respecto Stefan Fischer, director de ingeniería de Bentley. El objetivo de la marca inglesa es tener su primer coche totalmente eléctrico en 2026.

Los británicos no han sido la única marca de vehículos de lujo que se ha pronunciado recientemente a favor de desarrollar una tecnología más sostenible. Hace un mes, Maserati presentó su nuevo modelo Ghibli Hybrid, que supone su primer paso hacia la movilidad eléctrica gracias a un motor que entregará 330 caballos de potencia. La compañía de coches de lujo italiana, además, anunció para 2021 una mecánica completamente eléctrica para su Maserati Gran Turismo y para el Maserati Gran Cabrio. Cadillac, por su parte, no se quedó atrás y hace menos de una semana se apresuró a presentar su Cadillayc Lyric, un modelo eléctrico definido aún como conceptual pero que supone ya, según estimaciones de la marca, al menos un 80% de lo que verá la luz en 2022, y que tiene como gran atractivo una autonomía de 500 kilómetros. Por su parte, Mercedes EQS, Porsche Panamera Turbo S o Lexus LS 2021 son solo algunos ejemplos más de una lista de coches de alta gama eléctricos que saldrán al mercado pronto y que agrandan cada día la apuesta de las marcas prémium por abandonar tecnologías como la gasolina o el diésel, que ofrecen pocas garantías de cara al futuro.

En esta apuesta, explican los expertos, tiene mucho que ver una mayor conciencia medioambiental, una fiscalidad favorable –en la mayoría de los países de Europa, los coches eléctricos no pagan impuesto de matriculación–, y escándalos como el Diéselgate, una investigación que sacó a la luz que Volkswagen había alterado el sistema de medición de emisiones contaminantes en 11 millones de automóviles y que no solo salpicó a la marca alemana, sino a toda la industria de la automoción. Pero detrás de esta carrera está también la hegemonía de los próximos años.

Un futuro en el que marcas como la propia Lexus, división de alta gama de Toyota, lleva un par de décadas de ventaja después de apostar desde el 2000 por los coches híbridos. Como consecuencia, a rebufo de los nipones y de Tesla y su particular estrategia de no fabricar ni un solo motor de combustión, quedan hoy los demás. “El coche del mañana será eléctrico, autónomo y conectado. Daimler, por ejemplo, anunció que destinaría 9.000 millones de euros en movilidad eléctrica, tres veces más de lo que invierte en motores térmicos”, explica al respecto Roland Schell, presidente de Mercedes-Benz España.

Una evolución imparable

Las grandes marcas han llegado a la electricidad a medida que la tecnología ha expandido sus posibilidades. De los 2,7 kilovatios, por ejemplo, que puede tener una estación de carga doméstica para un coche eléctrico, se ha pasado a los más de 100 que ofrecen algunas estaciones. Por otra parte, las inmensas baterías que en coches como el Tesla Modelo X, que pesaba cerca de tres toneladas, impedían circular en 2016 con seguridad por el Puente de Brooklyn para entrar en Nueva York (Estados Unidos) se han convertido en un elemento mucho más ligero y asequible. Por último, de una autonomía que apenas permitía viajes cortos a vehículos eléctricos, se ha pasado a poder recorrer entre 300 y 500 kilómetros sin necesidad de enchufar el coche, una distancia que se puede estirar hasta los 700 si, como está previsto, en los próximos años se desarrollan sistemas para que el propio automóvil sea capaz de captar energía del sol o del calor del asfalto.

“Mientras que la tendencia de la movilidad urbana, a corto y medio plazo, será eléctrica o híbrido enchufable, el futuro tanto en ciudad como en carretera parece estar en la pila de combustible”, resume Schell, quien va más allá y espera que la familia de coches eléctricos de Mercedes, los denominados EQ, representen, dependiendo de los gustos de los futuros consumidores, entre el 15% y el 25% de las ventas mundiales de la marca para 2025.

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