Los ciclistas madrileños se plantan ante Almeida | Blog I love bicis

Un millar de ciclistas recorrió el sábado las calles de Madrid con un mensaje claro: “Necesitamos una red de carriles bici ya”. Esta era solo una de las quejas que Pedalibre, convocantes de la bicifestación, querían trasladar al Ayuntamiento. Tienen más. Denuncian que desde la llegada de Almeida a la alcaldía, en 2019, la bici ha quedado totalmente relegada de la estrategia municipal de movilidad.

El Ayuntamiento no solo es «cochista», sino que ha desarrollado una política “anticiclista”, según describen desde Pedalibre. Almeida ha desmantelado carriles bici; ha dado marcha atrás a esta infraestructura en proyectos que las incluían; ha prohibido a los ciclistas cruzar el parque de Tierno Galván a la vez que quiere vetarlos en todos los túneles; no ha ejecutado los 167 kilómetros de vías seguras ciclistas a los que se comprometió con todos los grupos políticos en los Acuerdos de la Villa. Además, el área de Movilidad y Medioambiente, liderada por Borja Carabante, ha privatizado parte del servicio público de bicis (llamado Bicimad Go y con precios similares a los servicios privados de sharing o de movilidad compartida). A ello se añade que los problemas en Bicimad no han dejado de crecer en los últimos dos años con un aumento de las quejas tanto de los usuarios como de los trabajadores y de la EMT, que gestiona el sistema de movilidad. Por eso, Plataforma Sindical EMT se sumó a la protesta ciclista.

«Llevamos mucho tiempo escuchando promesas y declaraciones grandilocuentes a favor de la bicicleta y cada vez hay más coches, más motos, más humos… Todo ello, nos aleja de un nuevo modelo de movilidad sostenible del que todo el mundo habla y poco se hace. Esas decisiones están convirtiendo Madrid en una ciudad obsoleta», denuncia Miguel de Andrés, portavoz de Pedalibre.

Estupefactos, los ciclistas madrileños sufrieron, a principios de abril, otra bofetada por parte del Ayuntamiento. A la vez que se muestran renuentes a crear infraestructura ciclista al considerarla innecesaria, el alcalde y Carabante sí que ven prioritaria la creación de un carril moto. Este es el nombre no oficial de un “proyecto piloto”, en palabras del Ayuntamiento, para facilitar a los motoristas avanzar entre el tráfico. Se va a probar en la Avenida de Asturias, una vía urbana que dedica ocho carriles al tráfico y que cuenta con cuatro bandas de aparcamiento. Almeida desgranó los detalles de la medida en el coloquio Ciudad y motos: un camino hacia la movilidad sostenible. “Sienta un precedente nada deseable”, describen desde Ecomovilidad la propuesta, “y se convierte en una declaración de intenciones por parte de un Ayuntamiento al que la movilidad sostenible le importa bastante poco”.

El Ayuntamiento mantiene una relación más estética que ética con la movilidad sostenible; es decir que le gusta ondear la bandera de lo verde, pero luego aplicar el menor número de medidas posibles para su desarrollo. En una especie de respuesta a la manifestación ciclista, el Área de Movilidad avanzó su proyecto para la creación de un carril bici en la Castellana, medida que fue aprobada en el Pleno a finales de 2019. Más antiguo es el Plan Director ciclista de Madrid, que articula una red ciclista en la capital; aunque fue aprobado en 2008 y ratificado en 2018, prácticamente no ha sido desarrollado. «El Gobierno municipal actual no prevé el comienzo de su implementación», lamentan desde Pedalibre.

A la manifestación sumaron su apoyo otras entidades como la Federación Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid (FRAVM), Ecologistas en Acción, Greenpeace, o la Plataforma de Defensa de Madrid Central-Madrid Respira. También denuncian la falta de visión con respecto a la movilidad del actual Ayuntamiento. No solo con su rechazo a promocionar la bici, sino también por su apoyo a medidas “obsoletas” como la construcción de un parking en la zona de Retiro, a la que se oponen la mayoría de vecinos, o la oposición a las demandas de peatonalización y pacificación del tráfico en los entornos escolares o en calles con aceras imposibles de transitar.

“Necesitamos aspirar a ser una ciudad del siglo XXI, responsable, limpia, segura y sostenible”, resume el portavoz de Pedalibre, “necesitamos una autentica red ciclista protegida en la ciudad que provoque un cambio sustancial en los hábitos de la ciudadanía”.

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