Los auténticos amos de la embarcación

Los meses de verano son distintos de los del resto del año. Llegan las vacaciones, se deja el domicilio habitual, suele haber planes de viaje, sales al extranjero o te vas a la montaña, al río o a la playa, hay quienes se aplican a la introspección y otros se aturden con la bebida y el desparrame. El final del confinamiento coincidió prácticamente con el inicio de esta temporada que suele ser tan distinta, así que el verdadero encuentro con esa otra realidad que ha dejado la crisis del coronavirus empieza la próxima semana. La vuelta al colegio de los pequeños siempre ha sido la señal de que se acabó ese tiempo de paréntesis, y este año se presenta envuelta por un manto de inquietudes, preocupaciones, temores. Los viajeros del barco se asoman para ver cómo está el mar y, tras su aparente calma tras unas cuantas sacudidas por los rebrotes, no encuentran ni un solo signo que invite a la calma.

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