Los apicultores salen a la calle para defender la miel española

Los apicultores españoles no pueden competir en precios con la miel de bajo coste que se fabrica en terceros países. España es el primer país productor de este alimento dentro de la Unión Europea y por ello, resulta paradójico que las cifras de las importaciones se hayan disparado en los últimos años a pesar de que la demanda ha permanecido estable. En nuestro país se destinaron 75,6 millones de euros a comprar fuera este producto en 2017 y las importaciones se dispararon un 37,14% en solo un lustro, según datos aportados por el Ministerio de Agricultura. El principal proveedor de miel a España fue China con una subida del 27% respecto a 2016 y por detrás del país asiático se situaron Portugal y Argentina. Los apicultores españoles llevan años denunciando que el bajo coste de esta miel, principalmente el de la adquirida en China, es el principal causante de que el producto en origen se vea sustituido por otro de peor calidad ya que la compra de grandes cantidades de este alimento a terceros países ha provocado un desplome de precios dentro de las fronteras de la UE. «La situación es perversa e insostenible; producimos una de las mejores mieles del mundo pero las empresas envasadoras han dejado de comprarla porque prefiere abastecerse de importaciones de baja calidad de terceros países», indica el responsable apícola de Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG), Ángel Díaz.

Los portavoces del sector apícola de COAG explican que reciben ofertas de compra muy por debajo de lo que cuesta producir un kilo de miel, que se sitúa en 2,65 euros frente a los 1,30 euros por kilo de la miel fabricada en China que llega a nuestros puertos. Según los datos aportados por esta organización, desde hace tres años, el precio de la miel en origen acumula un desplome del 40% con el consecuente deterioro salarial y de puestos de trabajo dentro del sector. Para denunciar estos «abusos» y mentalizar a los consumidores y establecimientos comerciales, los apicultores de estas organizaciones han convocado manifestaciones el próximo 11 de diciembre en 18 capitales de provincia. «La miel del apicultor no está en los lineales de los supermercados. Nadie está apostando en nuestro país por la miel del productor español, por eso queremos hacer una llamada a los consumidores, a la industria envasadora y al sector de la distribución», añade el responsable apícola de COAG. Su plan consiste en concentrarse frente a grandes superficies comerciales para «reclamar un mayor control de las importaciones de baja calidad, especialmente de China, y un etiquetado más transparente que obligue a detallar el país de origen».

A estas marchas se suma la llamada a protestar frente al Congreso de los Diputados el 13 de diciembre por parte de los miembros de otras 60 asociaciones apícolas que están dentro de la plataforma «Etiquetado Claro Ya». Este colectivo critica que el Gobierno no se haya reunido con ellos ahora que trabaja en cambiar la norma después de llevar «más de trece años peleando» por una modificación legal. En un comunicado, aseguran que el Gobierno «maquilla el descontento de los apicultores por el total abandono al sector» al reunirse únicamente con organizaciones agrarias y envasadores.

Nuevo etiquetado

Por ello, estas convocatorias se mantienen de cara a la semana que viene a pesar de que el Ministerio de Agricultura ya ha anunciado que ultima la tramitación de un real decreto que modifique la actual norma de calidad -que fue aprobada en 2003- para implantar un etiquetado obligatorio más detallado sobre la procedencia de la miel. De hecho, otra de las quejas de los apicultores reside en que el consumidor no puede distinguir el porcentaje de mezcla de mieles originarias europeas y que no lo son en el producto. «Puede darse el caso de que el 1% sea de España y el 99% de fuera de la UE y en la mayoría de los casos de mezclas de mieles, éstas proceden de China», alertan desde la Asociación Española de Apicultores. «El precio de importación de la miel china se sitúa en torno a la mitad de los costes que han de asumir los productores españoles por tener que cumplir exigencias de seguridad alimentaria y sociales mucho más elevados», recalcan estas mismas fuentes. El etiquetado actual puede incluir las siguientes denominaciones: «mezcla de mieles de la UE», «mezcla de mieles no procedentes de la UE» o «mezcla de mieles procedentes de la UE y de mieles no procedentes de la UE». Desde el Ministerio de Agricultura reconocen que el uso de estas menciones no da suficiente información sobre el origen de la miel y consideran necesario modificar la normativa dentro del marco de la directiva europea que regula este sector. En Agricultura también admiten su preocupación por la «escasa actividad de compras» que deriva en la existencia de excedentes en las cooperativas y en que mucha de la miel producida en origen se quede sin salir a la venta en los almacenes de los apicultores.

El sector apícola es, además, estratégico para la economía rural, el mercado de trabajo agrícola y resulta fundamental su contribución a la biodiversidad gracias a la actividad polinizadora que realizan las abejas en el medio ambiente.

La tendencia al alza de las importaciones de miel de terceros países también perjudica al consumidor. De un informe del Parlamento Europeo se extrae que el 20% de estos productos extracomunitarios no cumplen con los niveles exigidos y que se trata del tercer alimento más adulterado del mundo. En dicho estudio se recuerda que «la miel es un producto natural al que no se le puede añadir ni sustraer ninguna sustancia, y que no puede ser secado fuera de la colmena». A este respecto, portavoces de la asociación de consumidores OCU advierten de que entre los engaños más frecuentes se encuentran el mezclar la miel con otros siropes, con azúcar de caña o de maíz o vender mezclas falsificadas procedentes de China u otros países con otras europeas de muy buena calidad.

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