Los Airpods Pro más caros del mundo cuestan 61.570 euros

Los Airpods Pro más caros del mundo están hechos de una pieza de oro de 18 quilates y reproducen al detalle el nuevo gadget que Apple acaba de sacar al mercado. Sí, nos hallamos ante una creación de Caviar, la compañía tecnológica rusa que transforma con materiales nobles y piedras preciosas la tecnología más puntera del mercado. Sus creaciones convierten los dispositivos en joyas.

Estuche de oro con el logotipo ruso – ©Caviar

Estos auriculares no sólo son lujosos, son únicos. La marca quiere diferenciarse por su exclusividad y persigue la satisfacción de sus clientes, que buscan de diferenciarse del resto de los mortales. El hecho de que sólo exista un ejemplar es un factor que encarece y revaloriza su producto, que aspira a ser carne de las casas de subastas con el paso de los años.

Este ejemplar excepcional e irrepetible sale a la venta por 61.570 euros. Aseguran que la calidad del sonido es suprema y que integra las innovaciones punteras de la marca de la manzana.

La única diferencia con respecto a los Airpods de Apple será, aseguran, el peso del artículo en consonancia con la diferencia entre los materiales del original del plástico a la copia de Caviar, de oro.

Se trata de un gadget único en el mundo
Se trata de un gadget único en el mundo – ©Caviar

Sus especificaciones son las mismas que las de los auriculares de la firma estadounidense: integran el chip H1 de Apple, facilita la conexión entre dispositivos de la marca, integran sistema de cancelación de ruido activa y pasiva – la última tecnología aplicada al sonido-, tres tamaños de almohadillas para los oídos y superficies táctiles que permiten manejar sus principales funciones. El contacto con Siri también está asegurado fruto de la alianza entre Caviar y el gigante tecnológico de Estados Unidos.

Caviar, la búsqueda del lujo por el lujo

iPhone Caviar, el más caro del mundo
iPhone Caviar, el más caro del mundo – ©Caviar

La empresa rusa interviene ejemplares de compañías como Nokia, Samsung o Apple y los forra de oro -de todos los tipos que existen en joyería-, el platino (duque blanco de los metales) o el titanio (un material práctico, versátil y poco pesado).

La base suele ser un metal precioso sobre el que se incrustan piedras preciosas (diamantes, rubíes, zafiros y esmeraldas entre otras). Para embellecer los ejemplares, ejecuta complicadas técnicas de grabado y relieves que dan forma a formas y dibujos tridimensionales.

El smartwach suelto
El smartwach suelto – ©Caviar

Entre las creaciones más especiales de la compañía está el El iPhone x Caviar, el más caro del mundo, la expresión de lujo soberana por excelencia, que combina un modelo XS max con un Apple Watch que va directamente incrustado -si el cliente lo desea- en la parte trasera del teléfono. Todo en una sola pieza.

Este modelo «Frankenstein» que aúna smartphone y smartwatch son ostentación pura: el Apple Watch es de oro y su «high-tech» carga con 633 piedras preciosas. La pieza vale 40.000 euros.

Por otro lado, el móvil joya, un iPhone XS Max tiene las mismas caracteristicas que el modelo original de Apple, incluida su gran pantalla QLED de 6,5 pulgadas, pero su carcasa imprime un globo terráqueo hecho con oro y decorado con piedras preciosas, cuesta 21.500 euros. La pieza se puede comprar en conjunto o por separado, incrustado o suelto y se trata de una edición limitada a 100 ejemplares.

Iphone 11 Pro de oro y piedras preciosas
Iphone 11 Pro de oro y piedras preciosas – ©Caviar

Caviar se moviliza conseguir acuerdos con diversas casas de alta tecnología a la vez que se adapta a las necesidades de la sociedad más distinguida. Muestra de ello el siguiente ejemplo: desde hace unos meses la Cámara Baja del Parlamento ruso aprobó una ley que prohibe a los militares del país el uso de teléfonos inteligentes y tabletas para garantizar la seguridad, la privacidad y el control en sus operaciones y contrarrestar la fuga de información que pudiera ser utilizada por fuerzas enemigas.

A las pocas semanas de hacerse efectiva esta medida Caviar ya tenía a la venta un dispositivo sencillo, práctico, lujoso, interesante y adaptado a la nueva ley. Los militares rusos ya pueden comprar este teléfono de lujo sin cámara, ni grabadora. El modelo se limita a hacer llamadas, recibirlas y brillar.

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