Los 60 años de Sarah Ferguson, una vida llena de escándalos

Tres palabras le bastaron a lord Charteris, exsecretario de la Reina Isabel II, para definir a Sarah Ferguson: «Vulgar, vulgar y vulgar». Una valoración bastante extendida en la corte de los Windsor, hastiados de las continuas salidas de tono de la Duquesa de York. «The royal blacksheep», «The royal shame» o «Duchess of Pork» fueron solo algunos de los calificativos que le regaló la mordaz prensa inglesa tras firmar su divorcio en 1996. Poco a poco y con el paso del tiempo, Ferguson logró el «indulto» de parte de la Familia Real. Los últimos años la hemos visto charlar animadamente con la Reina Isabel II en las carreras de Ascot e incluso fue invitada varios veranos a pasar unas semanas de retiro en el castillo de Balmoral. Y con su ex, el Príncipe Andrés, mantiene una excelente relación, mucho más cercana que cuando estaban casados. Quien no la traga y no la tragará nunca es su exsuegro, Felipe de Edimburgo. Ambos coincidieron en la boda de la P rincesa Eugenia de York con el empresario Jack Brooksbank. Y por primera vez en 26 años, «Fergie» y Felipe de Edimburgo protagonizaron una imagen juntos: la foto oficial de familia tomada por Alex Bramall en el White Drawing Room del Castillo de Windsor. A la hermana de la novia, Beatriz de York, le atribuyen el papel de mediadora entre sus abuelos y sus padres. Pocos matrimonios han dado tantos días de gloria a la prensa sensacionalista inglesa como el Duque de York y su exmujer. Una relación de «ni contigo ni sin ti» que mantienen desde que anunciaron su separación. Fue disolver su matrimonio y comenzar a entenderse. Los escándalos del exmatrimonio cubren desde infidelidades a corruptelas pasando por acusaciones de abusos sexuales. Corrupta Ahogada por las deudas, en 2010 Fergie fue filmada con cámara oculta en un hotel de Londres vendiendo literalmente a su exmarido. En las imágenes aparecía aceptando una transferencia de unos 600.000 euros a cambio de garantizar al supuesto empresario acceso directo al tercer hijo de la Reina. Un escándalo mayúsculo que restó importancia a los anteriores. En 1992, unos meses después del anuncio de su separación veían la luz unas fotografías en las que el amante de Fergie John Bryan le succionaba el dedo gordo del pie mientras hacía toples en una villa de la Costa Azul. Los duques de York siempre reservaron un espacio en su matrimonio a la infidelidad, pero la fama de mujeriego de él no le ayudó cuando su nombre se vio envuelto en un escándalo de abusos sexuales. En 2015, una mujer norteamericana le denunció por forzarla a mantener relaciones sexuales cuando ella era menor de edad. Un caso que se enmarcaba dentro de una red de esclavas sexuales liderada por el financiero norteamericano Jeffrey Epstein, amigo muy cercano del Príncipe. Su lista de amistades peligrosas ha sido larga.

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