Limpiar la cloaca

Las llamadas cloacas del Estado son lugares oscuros, enemigos de la transparencia y donde se gestan operaciones que la ley no permite. En ocasiones, esos trabajos sirven para luchar contra el crimen organizado; otras veces, el objetivo es derrotar con malas artes al adversario político de quien manda en cada momento, fabricar pruebas falsas contra alguien que incomoda al poder o tratar de hacer desaparecer evidencias que también le incomodan. Este tipo de actividades son excrecencias que han afectado a muchas democracias. Múltiples pruebas, indicios y evidencias afloradas en los últimos años apuntan a que en España esa degeneración ha acumulado un tamaño muy inquietante, y no puede descartarse que la dimensión real sea mayor de la que se percibe ahora. Ante semejante situación, resulta esencial que instituciones y sociedad civil actúen con decisión y precisión para extirpar ese mal localizado en las tinieblas del Estado de derecho y con gran potencial para erosionar la fe de la ciudadanía en la democracia.

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