Leo Messi por fin habla

Leo Messi pidió ayer la palabra. Había mucha expectación por ver la primera comparecencia pública del capitán azulgrana desde la dolorosa eliminación en Champions ante el Liverpool. Tanta, que el club le dio a su rueda de prensa tratamiento de partido. «Por motivos de operativo y seguridad es imprescindible que los medios informativos soliciten su acreditación enviando un correo electrónico (…). Solo podrán acceder a la sala de prensa de la Ciutat Esportiva dos profesionales por medio», exigía el club azulgrana tras el entrenamiento del pasado jueves. Y las expectativas se cumplieron ante la reticencia habitual del rosarino a comparecer ante los micrófonos.

No dudó en dirigirse a la afición culé en el Camp Nou con su brazalete recién estrenado para prometer «esa copa tan linda y deseada» que al final se perdió en Liverpool, pero la realidad es que al final son otras «vacas sagradas» las que han asumido el rol de portavoz de la plantilla, como Gerard Piqué o Carles Busquets. Messi, afónico en la Ciudad Condal, se deja escuchar en todas las radios y periódicos, por locales que sean, cuando pone el pie en Argentina. Esta temporada solo se ha dejado escuchar 11 veces entre zona mixta y pie de campo con la camiseta del Barcelona. La última que atendió a la prensa largo y tendido, sentado tras una mesa y junto al jefe de prensa del Barcelona, tenia muchos menos tatuajes y nadie se lo podía imaginar con barba. Era el 5 de mayo de 2015, en una previa de semifinales europeas ante el Bayern. Eran tiempos de bonanza. El año del triplete de Luis Enrique.

Piqué, eclipsado

Messi compareció en la sala de prensa junto a Gerard Piqué. Si el Barcelona gana hoy la Copa, ambos, junto con Busquets, igualarían los siete títulos de Gainza y Belauste con el Athletic Club. El gesto del argentino era adusto. Tampoco sonreía el catalán. Trago de agua antes de responder y algo mas relajado atendía el rosarino a la primera pregunta. Casi todas las cuestiones giraron en torno a Liverpool, a la eliminación en Champions, en su estado anímico, en la continuidad de Valverde o en el valor del doblete. La expectación era máxima. Lo demuestra que Messi eclipsó a Piqué y acumuló todas las preguntas. 19 para el rosarino, solo tres para Piqué (una de ellas en ingles para una televisión británica) durante los 23 minutos que duró la rueda de prensa.

Solo se permitió sonreír cuando se le preguntó por su futuro y sus ganas de seguir en el Barça. «También he tenido muchas decepciones con la selección argentina y quiero competir», aseguró. Reconoció que el partido de Anfield fue un golpe durísimo del que nos costó levantarnos, pero tenemos la posibilidad de lograr un doblete y hay que acabar bien la temporada dentro de lo que cabe». No obstante, a pesar de querer reivindicar la Copa, puso en tela de juicio la importancia del doblete: «El año pasado quedó manchado por la eliminación en Champions. Este año también tendría una mancha pero mucho más grande por cómo fue». «A ganas y actitud no debería ganarnos nadie», apuntó a una de las escasas preguntas sobre la Copa.

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