Lecciones y desafíos de un año de educación en pandemia | Economía

El profesor, asegura, ya no podrá ser simplemente un especialista en su propia materia, sino que ha de tener una base de pedagogía, metodología, competencia digital… Y hasta convertirse en una suerte de sastre al llegar al aula: “Ha de llevar varios trajes. Es competente en lo suyo pero también digitalmente; es un docente psicólogo, capaz de estar con sus alumnos, apoyarlos y entenderlos; es un docente que conecta con las familias y que trabaja administrativamente con todos los documentos asociados que se le presentan, y es un docente que se maneja bien en cualquier circunstancia”.

El uso intensivo de los dispositivos digitales en casa y en el aula ha puesto de manifiesto una necesidad más: la importancia de formar a profesores, familias y sobre todo alumnos en el uso moderado y responsable de la tecnología. “Según diversos estudios, antes de la pandemia los alumnos usaban las pantallas entre seis y siete horas diarias, pero en este nuevo escenario covid, probablemente esté por encima de las 10”, afirma De Moya, que recuerda cómo los psicopedagogos y psiquiatras vienen alertando, desde hace tiempo, del incremento de las adicciones digitales y del consumo de pornografía entre menores. “Muchos de ellos suben vídeos y hacen comentarios entre ellos sin darse cuenta de que hay que cuidar los contenidos que suben a las redes”, añade José Carlos Pérez. “Y estamos observando que incluso tienen dificultades para resolver sus problemas de relaciones interpersonales, porque se han habituado a estar a solas frente a una pantalla”.

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