Laura Revuelta: Pasando de la política

Guardar

Hace una semana, Eduardo Mendoza apuntaba, en una entrevista publicada en ABC Cultural, varias verdades como puños a tenor del eterno parto electoral que sufrimos en nuestras propias carnes. Pero yo me he quedado con una: «Pagamos la factura de la luz a fin de mes y queremos que se encienda al apretar un botón. La política debería ser igual». No la estampo en una camiseta porque resulta demasiado larga como eslogan, entre pop y punk. Sin embargo, me suena perfecta para un tuit que abra y cierre comillas por una larga temporada en mi cuenta personal. He pagado mi factura (he votado) y no quiero saber ni más ni menos detalles al respecto. «Hasta luego, Lucas», que se dice en el argot popular.

Permítanme que lo cuente como propósito de enmienda, objetivo de un nuevo año, cuando todavía no ha echado el cierre el que está en curso. Me he dado cuenta de que en los últimos días he visitado exposiciones: de Madrid a Londres, de la Tate Modern al Museo del Prado, para dar fe de mi cosmopolitismo artístico y de que si me pinchan hasta puedo sangrar de emoción.

Algún libro ha retenido mi atención nocturna: la historia del mayor ladrón de bancos de todos los tiempos, Willie Sutton, o la vida y obra del bicentenario Benito Pérez Galdós con todos sus desvelos en la mochila. Incluso he finiquitado alguna serie de televisión de esas de las que todo el mundo habla y recomienda: de la premiada y decepcionante «Fleabag» a la amorosamente neoyorquina «Modern Love». Y, sin embargo, noto que mi cerebro está fagocitado por la sobredosis electoral, por la saturación política y de unos políticos que se empecinan en no darle a la cultura más valor que el tufo torticero de la ideología manipulada.

Me he sentido peor que en una distopía orwelliana, en un gran hermano ideado como el «Show de Truman», en un «Matrix» en el que no hay manera de pasar de pantalla. Peor: «game over» total. Ha llegado el momento del reseteo.

Laura Revuelta

Lee más: abc.es


Comparte con sus amigos!