«Las tarjetas multi deshumanizan el viaje»

Ignacio Bravo Alonso, periodista, comenzó a coleccionar billetes de metro casi sin darse cuenta, en 1975: un día se percató de que llevaba seis encima. «En septiembre ya fueron 33», recuerda. Y al acabar el año, tenía la colección completa: los 99 de otras tantas estaciones de la red. Los conserva y los enseña con cariño: «En el del suburbano pone “Ferrocarril suburbano de Carabanchel”».

En otros, diferentes números identificativos, y lo que los hace únicos: el nombre de la estación donde lo comprabas. «Yo usaba mucho el Metro; no se podía ni entrar de la gente que había». Recuerda un viaje de Lago a Plaza de España montado entre vagones, «con un señor mayor al lado». Y que «había gente que tenía una llave con la que abría la cabina del conductor que iba vacía. Un día, estalló un crital de la de gente que iba». Esa costumbre suya de entrar en una estación, comprar el billete y salir en ocasiones sin usarlo –sólo para rellenar los huecos en su colección– «Un día me miró muy raro un polícía».

Cree que las actuales tarjetas multi o abonos «deshumanizan el viaje, el billete de cartón le imprimía humanidad. Y creo que nos hace mejor personas llevar allí ese papel con el nombre de Velázquez, Quevedo… ¿Se imagina ahora tener el de Paco de Lucía?». El Metro en aquella época «era un modo de vivir: estaba la taquillera, el jefe de estación en el andén, el revisor … todo eso hacía que el Metro fuera muy seguro».

Bravo opina que, ahora que se habla de crear un Museo de la Movida, sería «buen momento para hacer el Museo del Metro de Madrid», donde conservar todos los elementos propios de este centenario. Por desgracia, señala, «los que tienen mucha ilusión tienen pocos medios, y al revés».

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