Las recetas de las gestoras ‘boutique’ para 2021 | Fondos y Planes

Las gestoras españolas independientes, aquellas que venden fondos sin contar con una red de sucursales bancarias como apoyo, han pasado unos años difíciles. A pesar de los buenos datos históricos de gestión, el tipo de inversiones que suelen realizar, con compra de compañías infravaloradas por el mercado, ha tenido un mal comportamiento durante el último lustro. Además, la banca sigue reteniendo en España una cuota de mercado de más del 90%, lo que hace difícil llegar al cliente final.

A pesar de las pobres rentabilidades de los últimos años y de, en general, haber visto cómo el volumen de activos menguaba, las gestoras boutique comienzan 2021 con renovado optimismo. El inicio de las campañas de vacunaciones contra el coronavirus permite empezar a ver el final del túnel de la pandemia, lo que ha provocado que los mercados vuelvan a invertir en sectores que estaban muy castigados.

El turismo, la industria, la automoción… habían caído a plomo durante los meses más duros del Covid-19, cuando la mitad de la humanidad llegó a tener restricciones a su movilidad. La gran duda ahora es si su avance bursátil se volverá a detener en seco ante el renovado avance de la pandemia.

Los gestores de firmas como Bestinver, Magallanes, Cobas o Azvalor han sido firmes defensores de la llamada inversión en valor (value investing, en inglés), identificando compañías que estaban injustamente infravaloradas por el mercado. El valor ha vuelto a aflorar en muchas de estas empresas, aunque sujeto con pinzas a la evolución de la pandemia. Eso está sucediendo con la apuesta de Cobas por las compañías dedicadas al transporte marítimo de petróleo o gas, como Teekay, Golar o International Seaways.

También con la cartera de Azvalor, muy concentrada en materias primas, con productores de uranio como Cameco, compañías mineras clásicas y líderes mundiales en la extracción de oro. Muchas de estas firmas han conseguido duplicar y hasta triplicar su valor bursátil desde los mínimos de marzo.

Una de las características de estos gestores es su bajo nivel de rotación. Una vez que analizan una compañía y fijan el precio objetivo, suelen permanecer durante tres, cinco o siete años en su accionariado, para ir recogiendo –cuando la apuesta inversora tiene éxito– la recuperación de la valoración positiva por parte del resto del mercado. Esto ha hecho que cuando los sectores de materias primas o el industrial se han ido recuperando, los fondos de estas gestoras boutique estuvieran plenamente invertidos en este tipo de industrias.

En el caso de Magallanes, su querencia ha estado y está en el sector industrial, con posiciones en compañías automovilísticas como Renault (que ha duplicado precio desde mínimos) o Porsche, así como fabricantes de aislantes térmicos o el gigante de la siderurgia ArcelorMittal.

Compañías disruptivas

Tras la mala racha de la inversión en valor del último lustro, también han sido muchos los gestores que han empezado a invertir en compañías muy diferentes a las habituales de esta estrategia. Es el caso de Bestinver. Aunque ha tomado posiciones en Telefónica o Banco Santander, al considerar que están claramente infravaloradas, ha decidido que sus primeras inversiones en los fondos de Bolsa internacional sean para empresas de reparto de comida a domicilio, como HelloFresh y Delivery Hero.

También Mutuactivos y Trea Asset Management tratan de combinar estos dos mundos. La gestora del grupo Mutua Madrileña ha decidido invertir en hoteleras como Meliá o Accor, o en el gestor del aeropuerto de Zúrich (Flughafen Zürich), al tiempo que apuesta por grupos punteros como Prosus (dueño del gigante chino Tencent) o la firma de venta online de comida para mascotas Zooplus. Trea AM tiene en cartera compañías mineras como Atalaya, junto con firmas tecnológicas como ASM.

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